En la era actual de constante cambio y evolución, la visión tradicional del trabajador y la empresa está siendo desafiada y reformulada. El economista catalán Santiago Niño Becerra, en su última publicación en X (antes Twitter), ha expresado su visión sobre esta transformación, destacando la disminución de la lealtad laboral y el cambio de paradigma en la relación entre empleados y empresas.
En palabras de Becerra, «Mis padres me decían: ‘No cambies de empresa, crece en una empresa, sé leal a una empresa y ellos te serán leales a ti'». Pero para el economista, esta creencia ha perdido relevancia en el mundo laboral actual: «Puede que eso fuera cierto en su época, pero hoy en día ya no lo es», cita el portal ‘Business Insider’.
El cambio de paradigma al que Becerra se refiere viene dado por la creciente independencia de los empleados respecto a las empresas para las que trabajan. A diferencia de tiempos pasados, la lealtad laboral ya no es una prioridad como antes.
La percepción de la lealtad laboral se está polarizando cada vez más, un fenómeno que se refleja en la creciente diferencia entre las generaciones mayores y las nuevas. Mientras que las primeras se mantienen fieles a la idea tradicional de lealtad dentro del sector, las generaciones más jóvenes cuestionan la eficacia de esta fórmula en el mundo laboral actual, al dudar de la reciprocidad de esta relación con las empresas.
Según ‘Business Insider’, «El contrato psicológico en el trabajo se está desmoronando, como demuestran fenómenos como el de las dimisiones silenciosas, reflejando un enorme desajuste en expectativas y confianza entre empleados y empleadores». Una de las razones de este descontento podría ser la guerra de «la vuelta a la oficina», pero el malestar es mucho más profundo. «Ni los empresarios ni los trabajadores sienten que reciben lo que esperan de la otra parte», asegura el artículo.
Este cambio de escenario laboral también ha influido en la sensación de seguridad que los empleados solían sentir frente a la posibilidad de despidos. «No es difícil entender por qué tantos trabajadores y directivos sentían un auténtico compromiso con sus empresas durante las décadas de prosperidad estadounidense. Sus empleadores eran buenos con ellos, así que tenía sentido que ellos también lo fueran», defiende el artículo. Sin embargo, la globalización ha alterado esta dinámica, generando competencia exterior, exportación de trabajadores y, en consecuencia, una sensación de traición por parte de las empresas.
El resultado de esta transformación ha sido una especie de «círculo vicioso» en el que las empresas ‘penalizan’ a sus empleados por su lealtad, ofreciendo salarios altísimos a nuevos empleados y descuidando a los trabajadores que ya tienen en plantilla. En lugar de buscar la paz o un acuerdo entre ambas partes, «muchos empresarios han respondido a la pérdida de lealtad no intentando reparar el contrato psicológico, sino tomando medidas enérgicas contra quienes consideran traidores».
Este círculo vicioso ha llevado a una situación en la que los empresarios recortan prestaciones y los trabajadores, sintiéndose menos seguros en su empleo, recortan horas y esfuerzo, afectando a la productividad. En este contexto cambiante y complejo, el concepto de lealtad laboral está en constante evolución y redefinición, y su futuro permanece incierto.
