El sector pesquero catalán atraviesa una crisis profunda, con la flota reducida a la mitad en las últimas dos décadas. La solución, según la Conselleria d’Acció Climàtica, Pesca i Alimentació, radica en la incorporación de jóvenes al sector, la salida facilitada de los productos de pesca, el aumento del consumo, y la fijación de precios de venta que cubran los costos de producción. En 2022, el sector empleaba a 1.245 personas, con ventas de 98,27 millones de euros.
El plan de la Generalitat incluye un programa remunerado de aprendizaje para jóvenes desempleados que han completado una formación de marinero pescador y la formación básica de seguridad. Cada contrato de prácticas recibirá casi 20.000 euros anuales, y los aprendices trabajarán por un año bajo la supervisión de un profesional con al menos cinco años de experiencia en la mar. El plan también incluye cursos sobre prácticas sostenibles de pesca, marisqueo y conservación de los recursos biológicos marinos.
La Generalitat también planea implementar medidas de apoyo adicionales, como una línea de ayuda para que los jóvenes adquieran su primera embarcación, con un fondo de 300.000 euros. También se trabajará para difundir los oficios pesqueros en colegios e institutos, servicios de empleo, medios de comunicación, ferias y jornadas. Además, se buscará orientar la formación hacia la profesión pesquera y dignificar la figura de los trabajadores del mar.
En total, la Generalitat planea destinar más de 19 millones de euros a la implementación del plan, que se sumarán a los 15 millones que ya se destinaron en 2023.
El sector pesquero en Catalunya se caracteriza por tener una flota de embarcaciones pequeñas, gestionadas por empresas familiares o pymes, que trabajan en caladeros locales. La modalidad de pesca más común es la de artes menores, con 331 embarcaciones, seguida por el arrastre, con 211 unidades, y el cerco, que representa el 55% de las capturas.
Según el Observatori de la Flota Pesquera Catalana, en los últimos 20 años, el número total de embarcaciones dedicadas a la pesca se ha reducido de 1.358 a 637. Esto equivale a una pérdida del 53% de la flota. La capacidad de pesca se ha reducido en un 45% en volumen y en potencia.
El fomento del consumo es esencial para la continuidad del sector, asegurando que el pescado de proximidad tenga una salida comercial. Con este fin, la Conselleria ha lanzado una campaña de promoción del pescado de kilómetro cero, buscando desmitificar la idea de que el pescado es difícil de cocinar y que solo la merluza y el salmón son buenos.
El consumo de pescado en los hogares catalanes ha disminuido desde 2008, pasando de 27 kilos por persona y año a 18 kilos. La caída ha sido especialmente pronunciada en los últimos tres años, con una disminución de ventas del 25%. La principal causa apunta a la escalada de la inflación, en un producto que no ha sido incluido en la rebaja del IVA de los alimentos.
