Cinco pasajeros y un capitán: los protagonistas que evitaron la tragedia en el vuelo FZ1073

El presidente de Israel, Isaac Herzog, propondrá al Gobierno la concesión del Premio Presidencial al Heroísmo Civil a cinco pasajeros del vuelo FZ1073. Según la información disponible, su intervención fue decisiva para impedir el secuestro del avión y auxiliar al comandante, que había sido apuñalado por el copiloto.

Los pasajeros que intervinieron en plena emergencia

Yaniv Hayun, Asaf Rajuan, Shota Musayev y el matrimonio formado por Tzvika y Tali Manes viajaban el martes en un Boeing 737 MAX de FlyDubai entre Emiratos Árabes Unidos y Tel Aviv. Durante el vuelo, tuvieron que enfrentarse a un presunto secuestrador suicida mientras la aeronave descendía en picado sobre Arabia Saudí.

Los cinco pasajeros lograron ayudar al capitán Smit Machchhar, quien, pese a estar herido, consiguió desbloquear la puerta de la cabina. Esta acción permitió que los viajeros entraran, redujeran al copiloto y contribuyeran a recuperar la trayectoria horizontal del avión.

El capitán Smit Machchhar, herido durante el ataque

Machchhar se recupera en un hospital saudí de las heridas causadas por su primer oficial, un copiloto omaní que, presuntamente, pretendía tomar el control del aparato y estrellarlo con sus 180 pasajeros y tripulantes a bordo. Está acompañado por su esposa y sus dos hijos, y ha recibido el reconocimiento del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, así como de su homólogo indio, Nadenda Modi.

El comandante, empleado de FlyDubai desde 2022, había trabajado anteriormente para la aerolínea india SpiceJet y se formó en Nueva Zelanda con el instructor Philip Kean. Antes de dedicarse a la aviación estudió ingeniería textil para colaborar en el negocio de telas de su familia en Bombay.

Con más de 9.000 horas de vuelo, Machchhar ya había protagonizado otra intervención destacada al asistir a una pasajera que dio a luz durante un trayecto y efectuar un aterrizaje de emergencia para trasladarla, junto a su bebé, a un hospital. Sus compañeros destacan que ha afrontado numerosas urgencias médicas y que prioriza la seguridad de los pasajeros.

Durante el ataque, el comandante se enfrentó al copiloto y, mientras perdía sangre en el suelo, logró arrastrarse hasta la puerta para desbloquearla. Técnicos aeronáuticos consideran que esta maniobra dejó al agresor sin posibilidad de hacerse con el avión y que unos segundos más de demora habrían podido impedir la recuperación de la aeronave tras el picado.

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Yuval Hayun, el fontanero aficionado a «Mayday»

Yuval Hayun, fontanero de profesión, fue el primero en sujetar al copiloto y sacarlo de la cabina. Después de empujar al presunto terrorista, se sentó ante la consola del Boeing y tiró de los controles hacia atrás para tratar de estabilizar el avión.

Hayun explicó que su reacción estuvo influida por las numerosas horas que había dedicado a ver «Mayday», un programa televisivo sobre incidentes aéreos. Según relató, el avión comenzó a estabilizarse y posteriormente un piloto que viajaba entre los pasajeros entró en la cabina para asumir el control.

Tras llegar a Tel Aviv, fue recibido por Netanyahu sin cambiarse la camiseta, manchada con la sangre del capitán. Hayun, que se define como una persona sencilla y un «león» de Israel, aseguró que inmovilizó al copiloto mediante una llave de estrangulamiento. Al preguntarle el primer ministro por su ocupación, respondió: «Desatasco atascos de aguas residuales». Netanyahu le contestó: «Pues esta vez has desatascado uno grande».

Shota Musayev, el dentista que atendió al comandante

Shota Musayev, dentista y único médico a bordo, viajaba en el vuelo FDB1073 después de regresar de China vía Dubái. Al escuchar los gritos, acudió a la cabina en apenas diez segundos y encontró al capitán gravemente herido en el suelo, mientras el copiloto le atacaba con lo que identificó como una navaja.

Musayev consiguió detener las hemorragias y estabilizar la presión arterial de Machchhar con recursos limitados. El comandante presentaba heridas en las manos, la cabeza y el abdomen. El dentista recordó que el piloto le manifestó que quería vivir y que no quería morir allí.

Además de atender al herido, Musayev participó en la inmovilización del agresor utilizando varios cables. A sus hijas les comunicó por mensaje lo sucedido y les indicó que, si el avión se estrellaba, avisaran a las autoridades de que el copiloto había estado implicado. Más tarde, un responsable del hospital saudí le informó de que Machchhar había sobrevivido.

Asaf Rajuan, de regreso de Tailandia

Asaf Rajuan, gerente de una agencia de seguros, volvía con su familia de unas vacaciones en Tailandia. Describió cómo el Boeing 737 descendió en un ángulo de 90 grados y cómo algunos pasajeros fueron lanzados hacia el techo de la cabina cuando el aparato picó.

Impulsado por el instinto de supervivencia, Rajuan se dirigió hacia la cabina para ayudar a los demás pasajeros. En sus primeras declaraciones destacó la rapidez con la que reaccionó el pasaje: «Era actuar o morir, así de simple». También subrayó que otras personas ayudaron a bloquear las puertas y a continuar hasta el final.

La experiencia no terminó con el aterrizaje en Arabia Saudí. Rajuan explicó que numerosos pasajeros israelíes se mostraron reticentes a subir a otro avión de FlyDubai para continuar hasta Tel Aviv. Solicitaron revisar los protocolos de seguridad y la identidad de los tripulantes. Algunos optaron por esperar hasta el día siguiente para viajar en vuelos comerciales israelíes supervisados por el Shin Bet.

Tzvika y Tali Manes, el matrimonio que dio la alerta

Tzvika Manes, ejecutivo bancario vinculado al sector de las inversiones de capital, también viajaba con su familia. Su esposa, Tali Manes, percibió que algo grave ocurría cuando acudió con su hija pequeña al baño situado en la parte delantera del avión, separado de la cabina de mando por una pared.

Tali escuchó gritos y golpes, avisó a una azafata y a uno de los pilotos que no estaba de servicio, y después informó a su marido de que había oído la palabra «apuñalamiento». Tzvika sacó primero a su hija de 9 años del baño, donde su madre le había pedido que permaneciera protegida, y se dirigió a la cabina.

Allí vio al comandante forcejeando con su atacante mientras intentaba ponerse en pie. Tzvika ayudó a sujetar al copiloto y, junto con otros pasajeros, a inmovilizarlo con cables de auriculares. «Mi mujer intentó detenerme al principio, pero vi que allí había héroes y me uní a ellos. Ninguno pensamos en nuestras vidas, sino en las de todo el avión», afirmó.