La euforia se desata en el Stage Front Stadium tras el ascenso del Espanyol
El Stage Front Stadium fue testigo de una noche inolvidable. La conclusión del encuentro, señalada por el pitido final de Cordero Vega, desató una euforia desenfrenada entre miles de hinchas. La celebración del ansiado ascenso se materializó en una invasión de campo, un gesto que simbolizó una liberación después de una temporada volcánica que, afortunadamente, tuvo un final feliz.
Manolo González, el técnico del Espanyol, fue aclamado como el héroe de la noche. «Es el día más grande de mi vida, es de locos. Hemos aguantado muchas cosas, de mediocres. Va por la gente que nos quiere. El Espanyol está donde se merece por historia», proclamó el técnico gallego, en medio de la celebración. Sus jugadores, emocionados, lo alzaron en hombros, solicitando a gritos su continuidad en el club.
Homenaje a Luis García
González no olvidó rendir homenaje a Luis García: «Es un amigo con el que me llevo de puta madre. El ascenso es también suyo, se lo merece». El técnico acabó quitándose la camiseta como un auténtico héroe al salir del túnel de vestuarios, mientras los jugadores festejaban el éxito. Fue todo muy improvisado, ya que el club no quiso preparar ningún festejo por una cuestión de superstición.
El gran héroe de la tarde-noche: Puado
Uno de los más felices era Puado, el gran héroe de la tarde-noche. El delantero tuvo una dedicatoria muy especial para un familiar fallecido recientemente. «Confiábamos en que lo íbamos a hacer, me ha tocado a mí meter los goles, pero han sido de la afición y de todos mis compañeros. Esto es increíble, de verdad. Me acordé de mi abuelo, que murió antes de jugar contra el Sporting y tuve que ir a Madrid. Ha sido un año muy difícil», apuntó el goleador.
Fran Garagarza, el director deportivo que ha soportado también muchas críticas durante el curso, celebró el triunfo. «Si el sufrimiento es para tener éxito bienvenido sea. Quiero agradecer todo a la afición. El Espanyol no tuvo que bajar el año pasado, otro año más en Segunda para nuestra gente habría sido durísimo. La afición tiene un sentimiento muy fuerte. Si no se logran los objetivos sufre mucho», reflexionó Garagarza.
El golpe de Braithwaite
En medio de la alegría, llegó también un golpe duro, el de Martin Braithwaite. El máximo goleador de la campaña disparó con bala a la directiva recordando el comienzo de temporada, cuando se llegó a declarar en rebeldía. «El club me hizo una oferta hace un año que era una falta de respeto, demostraban que ellos no creían en mí. Ahora soy libre. A ver qué pasa», declaró Braithwaite.
La noche fue una mezcla de euforia, homenajes y declaraciones polémicas. Un cierre de temporada que, sin duda, quedará en la historia del Espanyol y de sus hinchas, que ya esperan con ansias el comienzo de una nueva etapa en la máxima categoría del fútbol español.
