El lobo ibérico, ¿La solución al crecimiento desmesurado de ungulados en la Península Ibérica?
La expansión de ciertas especies de ungulados, como el jabalí, ha supuesto un creciente problema en la gestión de fauna de la Península Ibérica. Un estudio científico reciente, sin embargo, ha cuestionado la eficacia de la caza como método para frenar dicha expansión. En su lugar, sugiere la posibilidad de que la mejora de las poblaciones del lobo ibérico, un depredador natural, pueda ser la clave para controlar la proliferación de estos y otros ungulados.
La información, publicada en la plataforma de información SpringerLink, ha sido recopilada por investigadores de la Universidad de Valladolid (ETSIIAA, iuFOR) y del CSIC. El estudio propone al lobo como una solución potencial al crecimiento incontrolado de especies de ungulados silvestres como corzos, ciervos y jabalíes.
El estudio, titulado ‘Hacia una gestión ecológica de ungulados sobreabundantes: evidencias a partir de información de colisiones de vehículos con fauna silvestre y datos de bolsas de caza’, ofrece algunas conclusiones impactantes. En particular, cuestiona la eficacia de los modelos actuales de caza recreativa para reducir de manera efectiva el tamaño poblacional de los ungulados silvestres y los daños socioeconómicos que éstos provocan cuando se encuentran en altas densidades.
Accidentes de tráfico y caza: una relación compleja
El estudio, firmado por Rocío Tarjuelo, Juan José Luque-Larena y François Mougeot, analiza la evolución temporal de los accidentes de tráfico con ungulados y su relación con la caza. Entre sus conclusiones, destaca la recomendación de integrar, junto con la caza recreativa, otras metodologías para limitar de manera eficiente la abundancia de las poblaciones silvestres. Entre ellas, se menciona la necesidad de permitir el crecimiento poblacional de grandes depredadores como el lobo para que la depredación pueda ejercer una mayor presión sobre las poblaciones de ungulados.
Las poblaciones de ungulados están en aumento en varias regiones de Europa, incluida la Península Ibérica. Este crecimiento se atribuye a diversos factores, entre los que se incluyen el abandono del mundo rural y los procesos de reforestación, la intensificación de la agricultura, la adopción de medidas legislativas para la gestión de sus poblaciones y la ausencia de depredadores naturales.
Este aumento en las poblaciones de ungulados trae consigo un incremento en los conflictos con la sociedad debido a daños en la producción agrícola y forestal, la transmisión de enfermedades al ganado doméstico y a humanos, y los accidentes de tráfico causados por colisiones con estas especies. Según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid en 2015, estos accidentes suponen un coste de aproximadamente 105 millones de euros.
La caza recreativa: ¿una herramienta ineficaz?
Los datos del estudio muestran un notable aumento de las colisiones con ungulados, del 426% en el caso del corzo y en torno al 150 % para el ciervo y el jabalí. A pesar de este aumento de las colisiones, no hay evidencias claras de que la caza haya provocado una disminución del crecimiento poblacional ni en el corto ni en el largo plazo de estos ungulados.
En cambio, en el caso del lobo, no se aprecia ninguna tendencia de incremento en las colisiones con vehículos, pero sí un aumento constante de los animales cazados desde la entrada en vigor de la Directiva de Hábitats (cuando su caza quedó restringida al norte del río Duero) hasta la prohibición de su caza en diciembre del año 2021.
El estudio concluye que es necesario adoptar con urgencia estrategias de gestión que integren el conocimiento ecológico sobre la dinámica de poblaciones de los ungulados. Esta gestión debe incluir el efecto de la depredación por grandes carnívoros como el lobo junto con la presión ejercida por la caza. Así, se podrá controlar el fuerte aumento que están experimentando las poblaciones de ungulados, cuya gestión se vuelve cada vez más complicada desde el punto de vista logístico y económico en un contexto de declive en el número de cazadores y una creciente oposición de la sociedad a la actividad cinegética.
Experiencias exitosas en Norteamérica
Este tipo de gestión basada en fomentar las interacciones tróficas en los ecosistemas tiene precedentes en otras regiones, como Norteamérica. El lobo incluye en su dieta a las tres especies de ungulados estudiadas y su proporción parece estar vinculada a la disponibilidad de estas presas en el territorio. Sin embargo, el conocimiento acerca del estado de las poblaciones de lobo en las regiones españolas donde la especie habita es muy limitado. Los estudios existentes no parecen indicar la existencia de un crecimiento poblacional, lo cual se ve apoyado por los resultados del trabajo realizado al amparo de la UVa.
Para más información, consulte el estudio de referencia: [https://link.springer.com/article/10.1007/s10344-024-01801-7](https://link.springer.com/article/10.1007/s10344-024-01801-7).
