Aitana celebra eufórica su gol con Walsh a punto de felicitarla.

El balón de oro está en vuelo hacia Bilbao y la final de la Champions. Este será el cuarto intento consecutivo del Barça femenino para conquistar el codiciado trofeo. El equipo azulgrana, que ya ha hecho historia en el club, está también muy cerca de hacerlo en la competencia, a la que podría enfrentarse el Olympique de Lyon el 25 de mayo, un equipo que ha logrado cinco victorias consecutivas entre 2016 y 2020.

Aitana Bonmatí, quien ya ha conseguido el balón de oro en San Mamés, fue la jugadora más valiosa del partido, un premio más, aunque el menos relevante del último año. Su gol igualó la eliminatoria y su penalti ofreció la oportunidad de oro de remontarla. La intensidad de Aitana se convirtió en la frialdad sueca de Fridolina Rölfo, la última jugadora que había eliminado al Barça de la final de 2020, para poner el 0-2 en el marcador con aún 20 minutos por jugar.

«Lo hemos conseguido una vez más y no era fácil esta vez», valoró Aitana, que vivió «con éxtasis» su gol que reparó el daño de la ida. «No podemos negar que aquel resultado nos hizo daño», reconoció minutos después Jonatan Giráldez de la ida de Montjuïc, la primera derrota de la temporada.

«Este equipo se sobrepone a todas las dificultades y estoy muy orgullosa de él, de haber llegado a otra final», expresó Aitana, antes de admitir que la expulsión de Kadeisha Buchanan allanó el tramo final del duelo.

Advertida a los 30 segundos de partido, junto con Salma Paralluelo en un roce que provocó la defensa canadiense en su deseo de intimidar a la delantera azulgrana, sus excesos le costaron la expulsión. Por imprudente y por desmedida, en dos cinco minutos vio dos tarjetas. Ambas por sendas entradas a destiempo, injustificadas, la primera a Salma y la segunda a Patri. La defensa central socavó las expectativas del Chelsea. Sus compañeras se vieron perdidas: con 0-1, una menos y frente al campeón. Las esperanzas volaron hacia la nada en menos de un cuarto de hora, mientras el balón de oro volaba hacia Bilbao. Aitana, de nuevo ella, forzaba el penalti de Rolfö.

«Me encantan estas situaciones. Sentía la presión, pero estaba tranquila, sabía lo que quería hacer, dónde chutarlo», dijo Rolfö del penalti. «Los últimos minutos se hicieron larguísimos y hasta que no pitan el final has de continuar luchando y conservando el balón», dijo una emocionada Rolfo con la convicción de que el Barça había sido superior al Chelsea en la eliminatoria y merecido el pase a la final del 25 de mayo en Bilbao. «El mejor lugar posible, ojalá sea como jugar en casa», apuntó Rolfö.