La multinacional química alemana Basf ha anunciado planes para construir una planta de reciclaje de baterías de vehículos eléctricos en Tarragona, un proyecto que podría generar hasta 400 empleos y está pendiente de aprobación por el consejo de dirección de la compañía.
De acuerdo con Carles Navarro, director general del grupo en España, el proyecto crearía 200 empleos directos y otros 200 indirectos. Navarro compartió esta información durante una rueda de prensa telemática en la que también presentó los resultados financieros de la compañía en 2023. Basf reportó un recorte de facturación del 13% en comparación con el año anterior, totalizando 1.358 millones de euros. La empresa atribuyó este descenso a una caída en los precios del 7% y a una disminución en la demanda del 6%.
La inversión en la potencial planta de Tarragona aún no se ha calculado, pero Navarro aseguró que el proyecto requeriría de «cientos de millones» de euros. Basf ya ha garantizado una subvención de 100 millones de euros de la UE, 15,75 millones del Gobierno en el marco del PERTE VEC y otros 11,25 millones de la Generalitat.
Si el proyecto recibe la aprobación necesaria, la planta se ubicará en el complejo industrial que Basf ya posee en La Canonja (Tarragona). Navarro destacó que la proximidad al mar de Tarragona y el hecho de que España sea el segundo fabricante europeo de vehículos son aspectos favorables para la ubicación de la planta. «Sería una excelente noticia para nosotros y para el ecosistema de movilidad sostenible en España», afirmó Navarro.
La planta de reciclaje de Tarragona se encargaría de recoger baterías de vehículos eléctricos que han terminado su vida útil para luego desmontarlas y triturarlas. A partir de ahí, Basf produciría una especie de masa negra a través de varios procesos químicos. Esta planta tendría como objetivo recuperar los metales contenidos en el cátodo, como el manganeso, litio, cobalto o níquel, y convertirlos en sales minerales listas para ser incorporadas en nuevos cátodos de baterías.
No obstante, en su primera fase, la planta no tendría un volumen suficiente de baterías eléctricas usadas y trabajaría con baterías de litio. Según las estimaciones de Basf, la planta alcanzaría un volumen máximo de operación en torno al período 2028-2030.
Navarro no proporcionó una fecha exacta para la decisión final sobre la planta, pero indicó que espera que el consejo de dirección de Basf se pronuncie sobre el proyecto en los próximos meses. A pesar del gran volumen de subvenciones que ya tiene adjudicado el proyecto, Navarro apuntó que hay «otros factores» en juego a la hora de que Basf decida o no dar luz verde a la planta.
«Desde Tarragona seguiremos trabajando para preparar las condiciones y para estar lo mejor preparados», concluyó Navarro. El director general también instó a la UE a defender la competitividad de la industria europea y a situarla «en el centro» del pacto verde europeo, dado que regiones como EEUU tienen menores costes energéticos.
