El Palacio Real está listo para recibir a Emmanuel Macron y Brigitte Macron. Los pendones reales ya cuelgan de los balcones, el recinto ha sido cerrado al público y los equipos de protocolo ultiman la disposición de la cena de gala. El presidente francés inicia este martes una visita de Estado de dos días, la primera de un mandatario galo de este nivel en España en 17 años.
El programa incluye la recepción con honores por parte del Rey, un almuerzo en el Palacio de la Zarzuela, una ofrenda floral a los caídos españoles en la plaza de la Lealtad, una cena de gala y un foro económico. Sin embargo, Macron no intervendrá ante las Cortes, una cita que suele formar parte de las visitas institucionales de máxima relevancia.
La ausencia de ese discurso se ha interpretado como un gesto de malestar por la falta de firma del Tratado de Amistad suscrito por Macron y Pedro Sánchez en Barcelona para reforzar las relaciones entre ambos países. El Partido Popular recurrió el acuerdo al cuestionar un artículo que contempla invitar a representantes franceses al Consejo de Ministros, cuyas deliberaciones son secretas. La controversia convirtió un asunto de política exterior en un debate parlamentario nacional. El Tribunal Constitucional avaló finalmente el texto el pasado 23 de septiembre, mediante una sentencia aprobada por unanimidad por sus 12 magistrados.
Francia es el principal cliente de España en el mundo y ocupa el tercer puesto como proveedor, por detrás de Alemania y China, según la ficha país del Ministerio de Asuntos Exteriores. Pese a la relevancia de los vínculos comerciales, diplomáticos consultados lamentan que la agenda de la visita no reserve espacio para abordar las interconexiones con Europa, fundamentales para las exportaciones españolas.
Una de las fuentes consultadas señala que Francia retrasa habitualmente estos proyectos por su coste y considera que España debería impulsar el asunto ante la Comisión Europea, mientras los puertos de Nador y Tánger ganan fortaleza.
La conexión ferroviaria transfronteriza es clave para el transporte de mercancías españolas hacia el resto de Europa. Actualmente hay tres pasos: los históricos de Irún y Portbou, y el de La Junquera, que permite enlazar Barcelona con ciudades de la costa francesa sin cambios de ejes ni transbordos. Aragón aspira a incorporarse a estas conexiones, frente a la prioridad que, según se expone, han tenido Cataluña y el País Vasco.
El presidente aragonés, Jorge Azcón, sostiene desde hace tiempo la reclamación de reabrir el túnel ferroviario de Somport y la línea Zaragoza-Canfranc-Pau. El Ministerio de Transportes ha licitado por 2,7 millones de euros el contrato para redactar el proyecto, aunque Francia no muestra el mismo interés. La falta de estabilidad política y de presupuestos en el país vecino resta prioridad a estas infraestructuras, pese a que Azcón y Óscar Puente acordaron solicitar conjuntamente una mayor celeridad.
El Gobierno de Aragón también defiende una Travesía Central Pirenaica que cruce toda la cordillera y complemente el paso de Somport. El objetivo es unir directamente Zaragoza y Toulouse mediante un túnel de baja cota que permita la circulación de convoyes de alta capacidad, mejore el enlace de las plataformas logísticas españolas con Europa, facilite la movilidad militar y la defensa europea y refuerce la interconexión eléctrica entre España y Francia.
Durante esta visita, Macron también saldará una deuda institucional con el Jefe del Estado. Don Felipe y Doña Letizia han viajado en tres ocasiones a París para reunirse con el presidente francés. Está previsto que ambos pronuncien discursos en los que podría abordarse el intento de violación de la soberanía territorial española por parte de Marruecos, en un contexto de buenas relaciones entre el reino alauita y Francia.
