Una cirugía en un hospital de Catalunya.

De acuerdo con un comunicado reciente de la asociación El Defensor del Paciente, el Institut Català de la Salut (ICS) ha acordado una indemnización de 230.000 euros a un paciente que sufre de secuelas irreversibles como resultado de una asistencia sanitaria defectuosa en un hospital en la provincia de Barcelona. El paciente, un hombre de 46 años, había sido sometido a una cirugía para una hernia discal y ahora vive con incontinencia urinaria y sin control de los esfínteres. La asociación El Defensor del Paciente, a través de sus servicios jurídicos, interpuso una demanda contra la aseguradora del ICS, Zurich, lo que resultó en el acuerdo de indemnización.

Según la asociación, el paciente, identificado con las iniciales I.C.E., sufre de pérdida de sensibilidad, incontinencia urinaria y una ausencia de contracción del esfínter anal después de la cirugía en un hospital del ICS en la provincia de Barcelona. El comunicado no especifica en cuál de los cuatro hospitales del ICS en la provincia de Barcelona – Vall d’Hebron, Bellvitge, Can Ruti y Viladecans – se realizó la cirugía.

La defensa del caso fue manejada por los servicios jurídicos de El Defensor del Paciente. El Juzgado de 1ª Instancia número 33 de Barcelona ha aprobado el acuerdo entre el paciente y Zurich, y la sentencia establece que la compañía debe pagar 230.000 euros a I.C.E.

Según el comunicado, el paciente sufría de lumbociatalgia, un dolor que se produce en la parte baja de la espalda, como resultado de una hernia discal. Después de una serie de tratamientos fallidos, los médicos decidieron en 2014 someterlo a una cirugía llamada discectomía, que implica la extirpación de la parte dañada de una hernia de disco en la columna vertebral.

Tras la cirugía, el paciente comenzó a experimentar pérdida de sensibilidad, incontinencia urinaria y ausencia de contracción del esfínter anal. Recibió un tratamiento médico rehabilitador y apoyo psicológico para manejar las secuelas de la cirugía.

El escrito de la demanda alega una falta de pericia de los facultativos durante la cirugía, acusando a los médicos de lesionar una raíz nerviosa debido a la tracción excesiva sobre el saco dural. También señala una falta de medios para identificar y subsanar la lesión nerviosa durante la cirugía, lo que resultó en daño irreversible.

«Desde El Defensor del Paciente animamos a denunciar cualquier actuación contraria a la lex artis que sufran los pacientes porque es la forma de que cambien las cosas. En este caso se produjo un error fatal con gravísimas secuelas para el afectado que, al menos, a través de este acuerdo, ha conseguido que la parte contraria reconozca el daño ocasionado», señala Carmen Flores, presidente de El Defensor del Paciente.

Este caso pone de relieve la importancia de la seguridad del paciente en la asistencia sanitaria y la necesidad de responsabilidad y rendición de cuentas en el sistema de salud.