El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete.

El panorama de las telecomunicaciones en España está cambiando a medida que se fusionan dos de las principales compañías del sector, Orange y MásMóvil. Esta fusión, que ya ha sido aprobada por la Comisión Europea y está a la espera de la aprobación del Gobierno, abrirá nuevas oportunidades en el mercado español, lo que ha llevado a una de las empresas líderes en el sector, Telefónica, a considerar posibles adquisiciones.

La fusión de Orange y MásMóvil resultará en la creación del nuevo líder del mercado español en términos de número de clientes, quitando a Telefónica de su trono. Sin embargo, en lugar de ver esto como una amenaza, Telefónica ve esta situación como un catalizador para un cambio en la regulación del mercado español. La compañía está pidiendo a las autoridades españolas que levanten las restricciones comerciales y obligaciones especiales que todavía tiene como antiguo monopolio público del sector.

El presidente del grupo, José María Álvarez-Pallete, ha sido claro al respecto durante un encuentro con medios de comunicación. «No necesitamos que nadie nos proteja, pero pedimos que nos desregulen para poder competir», dijo. Telefónica ha estado sujetada durante años a obligaciones de ofrecer sus infraestructuras a sus rivales, a la restricción de lanzar ofertas comerciales replicables por sus competidores, y a compartir contenidos audiovisuales de calidad. Algunas de estas regulaciones ya han sido levantadas o están en proceso de hacerlo, pero la compañía pide que se retiren todas las limitaciones para poder competir en igualdad de condiciones.

El CEO de la compañía, Ángel Vilá, ve la fusión de Orange y MásMóvil como una oportunidad para Telefónica. «Se nos podrán presentar oportunidades que quizá en el pasado no fueran tan fáciles o posibles», dijo Vilá. Entre las posibles adquisiciones que Telefónica podría estar considerando, está Avatel, un operador centrado en áreas rurales que ha experimentado un crecimiento sólido en los últimos años.

La fusión de Orange y MásMóvil también ha llevado a Digi, una teleco de origen rumano que es la compañía que más crece en España, a acordar con las dos telecos la compra de espectro radioeléctrico por 120 millones de euros. Esto podría significar que Digi deje de utilizar la red de Telefónica, lo que sería un golpe significativo para el negocio mayorista de la compañía. No obstante, Telefónica ya está negociando con Digi una posible ampliación del acuerdo de uso de su red, que expira en 2026.

Además, Telefónica también está abierta a negociar con Vodafone para compartir redes de fibra. La empresa tiene una oferta para Vodafone y planea pasarla a sus nuevos propietarios una vez que el fondo británico Zegona complete la compra de Vodafone España.

Pero Telefónica también se prepara para cambios significativos en su accionariado, con la entrada de Arabia Saudí en el capital de la teleco española con hasta un 9,9% y el plan del Gobierno español de ordenar al holding público comprar una participación de hasta el 10%. La dirección de Telefónica asegura no tener ninguna noticia de cuándo presentará su solicitud de permiso la compañía saudí STC ni de cuándo, cómo y con qué magnitudes pretende ejecutar las compras SEPI.

Saudi Telecom anunció a principios de septiembre la compra de una participación directa del 4,9% de las acciones de la compañía española y de otro 5% de manera indirecta mediante derivados financieros, por un total de unos 2.100 millones de euros.

Por último, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha recibido el mandato del Consejo de Ministros de comprar hasta un 10% de Telefónica, pero no tiene ni plazos concretos que cumplir ni existen fórmulas de adquisición forzosas. La adquisición de esa participación supondría el regreso del Estado al capital de Telefónica 24 años después.

Por Daniel