Ada Colau ha seguido un recorrido incierto desde que el 25 de octubre de 2024 renunció a su acta de concejal y formalizó su salida de la política institucional. Con ello puso fin a nueve años consecutivos en el Ayuntamiento de Barcelona: ocho como alcaldesa, entre 2015 y 2023, y algo más de un año desde la oposición.
Desde entonces, la dirigente oficiosa de los Comunes había rechazado de forma reiterada volver a la primera línea. Sin embargo, la pasada semana abrió abiertamente la posibilidad de regresar como candidata de un frente de izquierdas que previsiblemente reuniría a Sumar, los Comunes, Más Madrid e Izquierda Unida. Colau pretende además integrar a Podemos en esa alianza, de la que sigue separada la organización encabezada por Irene Montero, y presentarse como un factor de reunificación del espacio situado a la izquierda del PSOE.
Su cambio de posición llega después de que, antes del verano, negara incluso a sus colaboradores más cercanos que quisiera volver a competir electoralmente. Como máximo, contemplaba la opción de ayudar desde fuera a recomponer las relaciones entre las formaciones de izquierda.
Un estrecho colaborador suyo durante su etapa en el Ayuntamiento de Barcelona considera que Colau ha sabido detectar el momento. Según explica, en junio aseguraba que no quería formar parte de ninguna candidatura, pero después ha comprobado el desgaste de Gabriel Rufián y la falta de otros dirigentes dispuestos a asumir el liderazgo.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, es el único rostro visible de las izquierdas que no ha descartado públicamente encabezar de alguna manera la candidatura, previsiblemente como número uno por Barcelona. De acuerdo con las fuentes consultadas, esta situación llevó a integrantes de los Comunes a pedir a Colau que diera el paso.
La exalcaldesa ha reconocido públicamente esas peticiones, aunque está construyendo su posible regreso al margen de su organización. Para ello, desarrolla una campaña mediática personal que recupera la estrategia con la que llegó a la Alcaldía de Barcelona en 2015: dar el salto del activismo a las listas electorales.
El colaborador citado sostiene que Colau ha vuelto a emplear las mismas herramientas, centradas en el activismo por el derecho a la vivienda. Recuerda que inició su trayectoria pública frenando desahucios y que ahora reaparece vinculada a lo que define como un “15-M de la vivienda”, un ámbito que considera su terreno natural. Esta misma persona la daba por descartada hace pocos meses, después de que ella se lo comunicara personalmente, pese a que había asistido como público a los actos de lanzamiento de la candidatura de Sumar, los Comunes, Más Madrid e Izquierda Unida.
Colau tampoco desapareció del foco público. Mantuvo su presencia en tertulias y retomó el activismo político al participar en la Flotilla que el pasado año se dirigió hacia Gaza y fue interceptada por Israel. Ese episodio, incluida su deportación, devolvió una notable atención mediática a la exalcaldesa. Ahora ha aprovechado también el desalojo de Maricarmen Abascal para lanzar el globo sonda de su retorno.
Presión sobre Sánchez
En poco más de dos semanas, y de nuevo seguida por las cámaras, Colau ha situado en el debate la posibilidad de una ruptura del Gobierno a pocos meses de las elecciones generales. Recomendó a Sumar abandonar el Ejecutivo de Pedro Sánchez si no se concretan medidas para poner fin a la “urgencia habitacional”.
La organización liderada actualmente por Yolanda Díaz no ha aceptado por ahora esa propuesta, pero se ha visto obligada a plantear la posibilidad de no respaldar el Consejo de Ministros del día siguiente si Pedro Sánchez no llega con un decreto antidesahucios que cuente con los apoyos suficientes para ser convalidado posteriormente en el Congreso.
También se especula sobre el papel que podría desempeñar Colau si su vuelta a la política institucional culmina con su incorporación a una candidatura de izquierdas. Otro colaborador de su etapa municipal considera que, tras su derrota en Barcelona, tendría menos recorrido como gestora. No la imagina como ministra de Vivienda, una de sus antiguas aspiraciones, tanto por las dificultades para que los números lo permitan como por su trayectoria reciente.
En cambio, sí la ve como portavoz de la oposición ante un eventual Gobierno de PP y Vox. En ese escenario, liderar desde el Congreso las protestas contra la derecha sería, según esta valoración, un papel especialmente adecuado para Colau.
