Dovbyk celebra con Savinho el primer gol del Girona en Montilivi.

Portu le da al Girona una victoria histórica frente al Barcelona en la Champions

Los jugadores del Girona colocaron sus manos en la cabeza, estupefactos ante el espectáculo que acababan de presenciar. Portu, un sustituto de 1.67 metros, acababa de lanzar un voleón cruzado que se incrustó en la portería de Ter Stegen. Un gol extraordinario que, en ese instante, marcó un hito en la historia del Girona, estampando el sello de la Champions en el escudo del club.

Los jugadores del Barcelona tampoco podían creer lo que acababa de ocurrir. En tan solo 9 minutos en el campo, Portu había anotado dos goles y asistido a Miguel para anotar otro. La victoria que parecía segura para los azulgranas de repente se desvaneció.

El marcador pasó del 1-2 al 4-2, catapultando al Girona a la victoria de la mano de Cristian Portugués Manzanera, más conocido como Portu. Este jugador, que pasó de las catacumbas del fútbol a irrumpir en Europa por la puerta grande, se convirtió en otro nombre ilustre en la reciente historia del Girona.

Deslumbrante actuación de Portu deja al Barça estupefacto

El Barça sufrió el mismo resultado que en Montjuïc. En Barcelona, el Girona lo superó con fútbol; en Girona, con goles. A pesar de que el Barça jugó mucho mejor durante una hora de partido, se diluyó con una facilidad pasmosa. Los cambios que introdujo el entrenador del Girona, Míchel Sánchez, revolucionaron el encuentro hasta voltearlo.

Portu se convirtió en una daga por la banda derecha rojiblanca. Cancelo y Cubarsí se habían acomodado frente a un Tsygankov mortecino, y el portugués, como siempre, atacaba más que defendía. Portu les despertó de golpe y después del 4-2 hizo dos carreras más que no acabaron en un escándalo gracias a un paradón de Ter Stegen.

Una batalla campal en el campo

El partido fue apoteósico, con dos goles anotados en los primeros 3 minutos y 43 segundos. Girona y Barça se asustaron mutuamente con tanta voracidad y tanto acierto concentrado, sin que mediara ni un minuto de juego entre el gol de Christensen y el de Dovbyk, dos golazos. Fue el Barça el que quedó arrodillado, noqueado, de tanto golpe.

El Barça puede reprocharse a sí mismo haber entregado los tres puntos y otras ingentes dosis de prestigio en su caída. Regaló la gloria al Girona y se condenó a seguir peleando por entrar en la Champions. Como regalada fue, por ejemplo, la concesión de Araujo venciéndose al suelo con tanta precipitación en el 1-1.

El Barça lucha pero no es suficiente

El Barça dominó el juego con una autoridad que muy pocas veces ha exhibido. Hubo mucho criterio en el movimiento del balón de los azulgranas que supieron repartirse a distintas alturas para rebasar las líneas del Girona. No obstante, la solvencia defensiva del Girona, atractivo con el balón, doliente cuando no lo tiene, se impuso.

Michel quiso cerrar el juego interior del Barça acumulando hombres en la franja central, a costa de dejar las bandas a duelos individuales: Lamine Yamal desbordó a Miguel, que no recibía ayudas de nadie, y João Cancelo atacaba a Eric en el otro costado sin que Tsygankov le siguiera.

Portu y Lamine Yamal, los nombres del partido

Lamine Yamal vio a Christensen en el gol, provocó el penalti y torturó a Miguel y a todo el Girona con sus incursiones. Los 16 años le llevaron a equivocarse en algunas decisiones que restaron nota a una actuación de astro mundial. Xavi Hernández le mantuvo en el once antes que a Raphinha, el sacrificado para que Sergi Roberto musculara el centro del campo.

Por su parte, Portu necesitó mucho menos tiempo para ser tan decisivo y mucho más influyente. Con su estupenda actuación, Portu se convirtió en el héroe del partido, llevando al Girona a una histórica victoria frente al Barcelona en la Champions.