«No me pida usted perdón porque el único que puede perdonarle está muerto»

Las cicatrices emocionales de la violencia: el impacto en la salud y el bienestar de una familia tras la pérdida de un ser querido

El impacto que la violencia puede tener en la salud y el bienestar de una familia puede ser devastador. La pérdida de un ser querido puede causar un trauma emocional severo que puede afectar a los miembros de la familia de maneras diversas y duraderas. Esta es la historia de la familia de Pablo Alfonso Casado, un teniente coronel de la Guardia Civil que fue asesinado en acto de servicio en julio de 2022.

El 1 de julio de 2022, el teniente coronel de la Guardia Civil Pablo Alfonso Casado fue asesinado mientras intentaba convencer a Pablo Antonio S.H., conocido como ‘Chiqui’, de que se entregara a las autoridades después de haber matado a un vecino en su edificio en Santovenia de Pisuerga, Valladolid.

María del Sagrario A.V., la viuda de Casado, y su hija mayor, María, han compartido su experiencia durante el juicio contra ‘Chiqui’. La pérdida de Casado ha supuesto un calvario emocional para la familia, ya que era «el alma de la casa».

El impacto de la pérdida en la salud mental

La muerte violenta de un ser querido puede tener efectos profundos en la salud mental de los supervivientes. En este caso, la familia de Casado ha estado viviendo un calvario emocional desde su muerte. María del Sagrario, la viuda de Casado, ha relatado cómo la familia ha sufrido en silencio, tratando de lidiar con la pérdida del «alma de la casa».

La ansiedad y el estrés postraumático son comunes entre las personas que han perdido a un ser querido de manera violenta. María, la hija mayor de Casado, ha hablado sobre el trauma emocional que ha experimentado desde la muerte de su padre. «El trayecto hasta Valladolid fue el más largo de mi vida. Llegué a pensar que se iba a obrar el milagro y sobreviviría. Me han arrebatado a la persona más importante», ha dicho. Desde entonces, recibe ayuda psicológica para superar el trauma sufrido.

La hermana menor de María, de 16 años, ha creado una especie de coraza emocional para hacer frente a la pérdida de su padre. En un esfuerzo por honrar su memoria, quiere seguir los pasos de su padre y convertirse también en Guardia Civil.

Los hermanos de Casado, Javier y Agustín, también han compartido sus experiencias durante el juicio. Javier, también agente de la Guardia Civil, ha hablado sobre cómo la pérdida de su hermano le ha afectado. Desde la muerte de su hermano, Javier se encuentra en tratamiento psicológico y ha sido retirado del servicio de patrulla.

El camino hacia la justicia

El juicio contra ‘Chiqui’ está en curso. Se enfrenta a condenas que oscilan entre los 84 años de cárcel que solicita la viuda e hijas del agente y los 58 y 59 que piden la fiscal del caso y la acción popular ejercida por la Asociación Víctimas por dos asesinatos, tentativa de asesinato, secuestro y tenencia ilícita de armas.

La búsqueda de justicia es un componente crucial para el proceso de curación de los supervivientes. Sin embargo, el camino hacia la justicia puede ser largo y emocionalmente desgastante. Para la familia de Casado, el juicio es otra etapa en su camino hacia la curación.

La violencia no solo deja cicatrices físicas, sino también cicatrices emocionales profundas. Estas cicatrices pueden durar toda la vida y afectar la salud y el bienestar de los supervivientes de manera significativa. La historia de la familia de Pablo Alfonso Casado es un recordatorio de las consecuencias emocionales y psicológicas devastadoras que la violencia puede tener en los seres queridos de las víctimas.