Grupo familiar de elefantes.

La conservación de los elefantes en África es un tema que ha resonado en el mundo durante las últimas décadas. Específicamente, los ecosistemas de Kenia y Tanzania se han destacado como las principales fortalezas para estos majestuosos mamíferos, junto con Zimbabue y Botsuana. Un estudio realizado hace dos años confirmó la recuperación de la especie en esta área, que es fundamental para su supervivencia a largo plazo. Sin embargo, en un giro desafortunado de los acontecimientos, la caza de elefantes ha sido nuevamente permitida en Tanzania.

Este cambio de política ha provocado un clamor generalizado entre los expertos ambientales, las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) de medio ambiente y las autoridades de Kenia. Estos actores clave han apelado al Gobierno de Tanzania para que revierta su decisión y restablezca la prohibición de la caza de elefantes.

El catalizador de este llamado a la acción ha sido la matanza de tres elefantes en Tanzania en los últimos meses. Estos elefantes, que tenían colmillos que pesaban más de 40 kilos, estaban entre los más grandes del mundo. Las cacerías fueron legales, autorizadas por los líderes tanzanos, pero marcaron el fin de una moratoria de caza de trofeos de 30 años.

Dos de estas cacerías tuvieron lugar a finales del año pasado, y la tercera ocurrió en febrero de este año. Además de estas matanzas, se han emitido nuevas licencias para la caza de elefantes, lo que ha causado una gran alarma entre los ambientalistas, científicos y autoridades de Kenia. Los críticos sostienen que estas acciones ponen en riesgo la integridad de la población de elefantes en la región.

Todos los restos de los elefantes que fueron abatidos fueron quemados, haciendo imposible su identificación. Sin embargo, es muy probable que los tres elefantes pertenecieran a la población transfronteriza de Amboseli, que se extiende por Tanzania y Kenia. Esta población incluye una zona en Kenia que está clasificada como parque nacional. Actualmente, alrededor de 2.000 elefantes dependen de este ecosistema.

La población de Amboseli consta de 63 familias de elefantes. De estas, 17 familias, que suman 365 miembros, pasan tiempo regularmente en Tanzania. Además, se estima que alrededor de 30 elefantes machos adultos, de más de 25 años, utilizan el área de Enduimet en Tanzania y sus alrededores como parte de su territorio.

En un esfuerzo por contrarrestar la amenaza a la supervivencia de estas magníficas criaturas, varios grupos han comenzado una recogida de firmas. El objetivo de esta iniciativa es recoger apoyo para su petición al gobierno de Tanzania de que prohíba la caza de elefantes en el ecosistema de Amboseli.

Décadas de investigación han demostrado que la zona del norte de Tanzania, donde fueron asesinados los tres paquidermos, es una parte integral del Gran Ecosistema de Amboseli. La frontera entre Kenia y Tanzania está abierta, y al menos el 20% de los elefantes de Amboseli cruzan a Tanzania cada año.

Los partidarios de la prohibición de la caza sostienen que esta población transfronteriza de elefantes, que se comparte con Kenia, está bajo una grave amenaza después de la emisión de nuevas licencias de caza. Este desarrollo interrumpe un acuerdo que se firmó hace treinta años y que es vital para la conservación de los elefantes.

El gobernador del condado keniano de Kajiado, Joseph Ole Lenku, hizo un llamado a sus homólogos de Tanzania a considerar cuidadosamente las implicaciones a largo plazo de estas acciones y a unirse a ellos para preservar su patrimonio compartido para las generaciones futuras.

Se estima que sólo existen unos 20 elefantes machos con colmillos de más de 40 kilogramos, conocidos como ‘big tuskers’ o ‘super tuskers’. La mayoría de estos elefantes viven en el ecosistema de Amboseli debido a «la composición genética particular» de esta población y a la protección que se les ha brindado durante décadas.

Además, los estudios de expertos de varias organizaciones han demostrado que estos elefantes, la mayoría de los cuales tienen más de treinta o cuarenta años, siguen reproduciéndose con las hembras a pesar de su edad avanzada. Esta observación contradice lo que se había creído durante décadas sobre la capacidad reproductiva de los elefantes de edad avanzada.

El número de elefantes ha disminuido en África un 60% durante los últimos 50 años, según los datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Esto ha llevado a la UICN a declarar a los elefantes como una especie en peligro de extinción. Las principales amenazas para la supervivencia de los elefantes son la pérdida de sus hábitats y la caza furtiva, que es alimentada por la demanda de marfil, especialmente en algunos países asiáticos.

En un comunicado conjunto, Amboseli Trust for Elephants, Elephant Voices y Big Life Foundation sostienen que matar a los ejemplares más viejos no sólo tiene un efecto perjudicial en las sociedades de elefantes, sino que también influye negativamente en el futuro genético de la población de Amboseli. Añaden que estos elefantes también son extremadamente valiosos para las economías locales. Un estudio reciente concluyó que un elefante promedio atrae 1,5 millones de euros en gastos turísticos a lo largo de su vida. Este valor es mucho mayor para un ‘Super Tusker’.

Finalmente, estos grupos defienden la necesidad de proteger la población transfronteriza de Amboseli de la caza de trofeos. Argumentan que esta población es única y muy valiosa como base científica para el conocimiento sobre los elefantes. Además, representa uno de los últimos acervos genéticos de colmillos grandes. Hacen un llamamiento a los gobiernos de Tanzania y Kenia para que trabajen juntos para proteger esta población transfronteriza y garantizar que estos preciados elefantes no sean el objetivo de los cazadores de trofeos.