Fachada del Banco de España en Madrid.

El pasado miércoles tuvo lugar una reunión a puerta cerrada en Madrid entre los altos mandatarios de las autoridades bancarias europeas y los representantes de los principales bancos españoles. Este encuentro anual, que se celebró en la sede del Banco de España, contó con la presencia de Claudia Buch, presidenta del Mecanismo Único de Supervisión del Banco Central Europeo (BCE), y Dominique Laboureix, a cargo del Mecanismo Único de Resolución. Junto a ellos estuvieron los consejeros delegados de los principales bancos españoles y representantes de sus patronales (AEB y CECA).

Uno de los puntos específicos en la agenda de la reunión fue el ‘impuesto’ a la banca promovido por el Gobierno español. Este impuesto generó 1.214 millones de euros para las arcas públicas en 2023, una cifra que se espera que aumente este año debido a la mejora de los ingresos del sector. El Gobierno español está estudiando cómo hacer este impuesto permanente, a pesar de que inicialmente estaba previsto que estuviera en vigor solo dos años.

El portavoz económico de Sumar en el Congreso, Carlos Martín, ha defendido la propuesta de hacer permanente este gravamen como un primer paso para aumentarlo posteriormente. Esta propuesta ha sido trasladada al ministro de Economía, Carlos Cuerpo, quien ha mostrado su disposición a escuchar las opiniones del sector antes de extender el impuesto.

El ministro Cuerpo no ha ofrecido muchos detalles sobre sus planes, pero ha asegurado que el Gobierno realiza un análisis continuo de la situación y las condiciones estructurales o coyunturales. Según Cuerpo, el objetivo es continuar obteniendo una contribución justa del sector financiero a los presupuestos y, en particular, al escudo social de este 2024.

La reunión en el Banco de España también sirvió para que Buch y Laboureix transmitieran a los consejeros delegados de las entidades sus prioridades, que incluyen la revisión del proceso de revisión y evaluación supervisora (SREP, por sus siglas en inglés), el marco de sanciones y la guía de gobierno corporativo. También se discutieron las expectativas con respecto a las estrategias de ESG (medioambiental, social y de gobernanza, por su siglas en inglés) y de ciberseguridad que deben tener los bancos.

El encuentro también permitió analizar las razones por las que los bancos europeos están peor valorados en bolsa que los estadounidenses, las regulaciones que están en marcha en Europa, los lentos avances hacia el Fondo de Garantía de Depósitos único, y las lecciones que se han podido extraer de la crisis de los bancos regionales de Estados Unidos y el suizo Credit Suisse ocurrida hace un año.

Por Daniel