Pedro Sánchez con Mohamed VI en su visita a Marruecos.

El debate sobre la gestión del espacio aéreo del Sáhara Occidental ha llevado a Madrid y Rabat a acelerar las conversaciones. Este espacio aéreo es administrado desde Canarias por mandato de Naciones Unidas, pero Marruecos ha exigido su control y ha incorporado este asunto en la agenda bilateral con España.

El Gobierno español, liderado por el Presidente Pedro Sánchez, se muestra dispuesto a alcanzar un acuerdo lo antes posible. Tras la visita de Sánchez a Rabat el pasado 21 de febrero y su reunión con el monarca marroquí, Mohamed VI, parece que los movimientos realizados recientemente podrían estar encaminados a este fin.

En este sentido, se ha instruido a los ministerios pertinentes para que avancen hacia la consecución de este objetivo. Así, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y el de Transportes ya están inmersos en una operación de avance en los aspectos diplomáticos y técnicos para que el controvertido control del espacio aéreo de la antigua colonia española pase a manos marroquíes.

La contrapartida para España sería la reapertura inmediata de la aduana comercial de Melilla y la creación de una en Ceuta. Para ello, Rabat parece haber puesto como condición el reconocimiento por parte de España de la soberanía marroquí sobre el espacio aéreo saharaui, lo que implica la cesión del control del tráfico también en el caso de la aviación civil.

El Ministerio de Asuntos Exteriores, dirigido por José Manuel Albares, reconoció que «España y Marruecos acordaron iniciar conversaciones sobre cooperación en la gestión de espacios aéreos». Por su parte, el titular de Transportes, Óscar Puente, está realizando una visita oficial a Marruecos para reforzar los canales de comunicación en materia de infraestructuras y transportes. Aunque no se considera esta visita como parte de las negociaciones sobre el control del espacio aéreo saharaui, algunos analistas creen que es parte del proceso y que tendrá «consecuencias prácticas inmediatas».

El Gobierno de Canarias ha expresado su preocupación por no estar suficientemente informado sobre estas negociaciones, así como sobre los acuerdos relativos a la mediana marítima entre Canarias y la costa marroquí, la explotación de recursos minerales y las políticas de lucha contra la migración irregular. A pesar de haber solicitado información al Gobierno central, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, no ha recibido respuesta hasta la fecha.

El control del espacio aéreo en cuestión se ejerce actualmente desde el Centro de Control de Tránsito Aéreo del aeropuerto de Gran Canaria por la empresa española Enaire, dependiente del Ministerio de Transportes. Se cree que la cesión de este control a Marruecos está prácticamente cerrada, y que solo es cuestión de tiempo que se formalice.

La cesión del control del espacio aéreo a Marruecos ha sido objeto de críticas por parte de varias fuerzas políticas y entidades, como el colectivo de controladores aéreos. El senador de la Agrupación Herreña Independiente (AHI), Javier Armas, ha interpelado al Gobierno sobre si esta decisión puede ser tomada por Madrid o si, por el contrario, es competencia de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

Armas advierte que no es un asunto menor, ya que para volar entre Canarias y la Península hay que pasar por el espacio aéreo de Marruecos. En este sentido, AHI sugiere la creación de un corredor Canarias-Península que permita a las Islas Canarias no estar aisladas o depender de un control aéreo extranjero de un país que no pertenece a la Unión Europea.

Este tema se ha convertido en una parte crucial del nuevo enfoque español sobre el conflicto del Sáhara, donde se considera que la vía autonomista, bajo la soberanía de Rabat, es la más realista para resolver el conflicto. La disposición española a ceder el control del espacio aéreo saharaui se concretó en la reunión de Sánchez con el Gobierno de Marruecos en abril de 2022, y posteriormente en la cumbre de Alto Nivel de febrero de 2023, pero se paralizó con motivo de las elecciones generales en España en julio de ese año. La reciente visita de Sánchez a Rabat ha reactivado estas negociaciones, que ahora parecen acelerarse.

Por Daniel