La creciente popularidad de los probióticos: ¿Son realmente beneficiosos para nuestra salud?
La ciencia ha revelado que nuestros cuerpos son hogar de billones de microorganismos – bacterias, virus y hongos – que colectivamente se conocen como la microbiota. Estos microorganismos viven principalmente en nuestro intestino y desempeñan un papel vital en procesos como la digestión y la regulación del sistema inmune. Los probióticos, alimentos, suplementos o medicamentos que contienen microorganismos vivos beneficiosos, han ganado popularidad en los últimos años debido a su potencial para mejorar nuestra salud.
Según las estadísticas, los españoles gastaron 75 millones de euros en probióticos en 2022. Esto no es un hecho aislado; el sector europeo de probióticos valía alrededor de 9.400 millones de euros en 2022, un incremento del 9% con respecto a 2018. Estos números indican claramente que los probióticos están de moda, pero ¿qué es lo que realmente atrae a las personas hacia ellos?
El auge de los probióticos: ¿Qué dice la ciencia?
Los probióticos han despertado interés debido a su potencial para tratar una gama de trastornos y enfermedades. Esto incluye problemas digestivos, infecciones adquiridas en hospitales, cáncer, pancreatitis y autismo. Sin embargo, la evidencia científica de su eficacia no siempre es sólida.
Según la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (ISAPP), los probióticos pueden ser útiles para la producción de ácido, la regulación del tránsito intestinal, la normalización de la microbiota perturbada, el aumento del recambio de las células epiteliales intestinales y la exclusión de patógenos. Además, no se ha demostrado que tengan efectos secundarios importantes.
Una advertencia importante es que no todos los probióticos son iguales. Cada producto contiene una cepa o microorganismo específico que tiene una función determinada. Como explica Miodrag Borges, creador de la web ‘microbiotadesdecero’, «Sucede igual que con los medicamentos; si me duele la cabeza, necesito ‘x’, no me vale cualquier pastilla».
La elección correcta del probiótico
Para seleccionar el probiótico adecuado, el farmacéutico y dietista-nutricionista Andreu Prados aconseja que se lea el nombre completo del producto, es decir, el género, especie y cepa que contiene, y que se busquen estudios que demuestren que esa cepa en concreto tiene los efectos beneficiosos que buscamos.
Sin embargo, Prados advierte que las empresas farmacéuticas a menudo incluyen múltiples cepas en un mismo suplemento como estrategia de marketing, aunque no todos los componentes estén respaldados por estudios científicos. Por lo tanto, es más seguro comprar probióticos en farmacias que en internet, donde se venden muchos productos que no son efectivos.
La microbiota es tan extensa que los estudios sobre probióticos son muy variados y heterogéneos. Esto ha llevado a una división de opiniones en la comunidad médica. Mientras que algunos médicos no creen en su utilidad, especialistas en nutrición y aparato digestivo, ginecólogos, oncólogos, dermatólogos y pediatras, entre otros, suelen prescribir probióticos.
Probióticos para personas sanas: ¿Sí o no?
En general, los expertos no recomiendan que las personas sanas tomen probióticos en forma de suplemento. En cuanto a los alimentos con probióticos, los más fiables son el yogurt y ciertos tipos de kéfir. Estos alimentos fermentados son recomendables para incluirlos en la dieta, incluso en ausencia de enfermedades.
Sin embargo, muchos alimentos que afirman contener probióticos en realidad no los tienen debido a los procesos de fabricación que destruyen las bacterias. Además, las cremas y productos de cosmética no se pueden considerar probióticos, a pesar de lo que la publicidad y el marketing puedan hacer creer.
El mundo de los probióticos es amplio y complejo. Aunque estos productos tienen un potencial indudable, es crucial recordar que no todas las cepas son iguales y que la eficacia de un probiótico depende en gran medida de su composición específica. Como consumidores, es importante que estemos bien informados y que busquemos siempre el asesoramiento de un profesional de la salud antes de comenzar a tomar probióticos.
