El cambio climático y el calentamiento de las aguas favorecen la propagación de la carabela portuguesa en las costas españolas
Las costas españolas están empezando a ser visitadas por la temible carabela portuguesa, una de las especies marinas más peligrosas que existen, a pesar de que en realidad no se trata de una medusa. Esta criatura marina se ha visto en lugares como Donostia (Gipuzkoa), Cantabria, Galicia, la Costa Brava y Andalucía, y todo apunta a que seguirán llegando más debido al calentamiento de las aguas asociado al cambio climático.
La carabela portuguesa (Physalia physalis), también conocida como ‘falsa medusa’ debido a su parecido con este invertebrado marino, es una especie acuática que normalmente se encuentra en aguas cálidas y abiertas. Sin embargo, las condiciones actuales de cambio climático y la disminución de las tortugas marinas, que son una especie amenazada que se alimenta de medusas, podrían estar impulsando la propagación de estos organismos en las costas españolas, según la Coordinadora para el Estudio de Mamíferos Marinos (CEMMA).
Una amenaza para los bañistas
La carabela portuguesa es una especie con la que hay que tener especial cuidado, ya que su picadura puede ser no sólo muy molesta, sino también potencialmente mortal. Sus tentáculos están cargados con millones de elementos urticantes que liberan una neurotoxina altamente tóxica. La reacción a esta toxina puede variar dependiendo de la persona, con algunas personas siendo más sensibles que otras.
La picadura de una carabela portuguesa puede provocar intenso dolor y problemas respiratorios, y puede resultar mortal para un niño o para un adulto con la salud debilitada. Incluso para una persona de peso y salud normal, los efectos de la picadura pueden persistir durante varias horas. En cada centímetro cuadrado de sus tentáculos, hay más de un millón de elementos urticantes, lo que provoca una reacción alérgica en la víctima.
Además de los efectos anteriores, la picadura de una carabela portuguesa puede provocar fuertes dolores, vómitos, fiebre y náuseas. Es importante tener en cuenta que el veneno de la carabela portuguesa permanece activo incluso cuando el organismo ha sido retirado a la arena, por lo que es vital no tocarlo nunca.
En caso de sufrir una picadura, es fundamental actuar rápidamente para neutralizar el veneno. Lo primero que se debe hacer es retirar los restos de los tentáculos de la piel. Después, se puede intentar lavar la zona con alcohol o con agua salada. No se debe usar nunca agua dulce, ya que intensifica los efectos del veneno. Tampoco se recomienda el uso de vinagre, a diferencia de lo que ocurre con las picaduras de la medusa común. En su lugar, se aconseja aplicar agua caliente y después una crema con cortisona.
En resumen, la carabela portuguesa representa una amenaza real para los bañistas en las costas españolas. Su propagación está siendo favorecida por el cambio climático y el calentamiento de las aguas, y su picadura puede tener efectos graves e incluso mortales. Es fundamental conocer los riesgos asociados a esta especie y saber cómo actuar en caso de sufrir una picadura.
A medida que el cambio climático continúa afectando a nuestros océanos, ¿qué otras especies marinas peligrosas podrían empezar a aparecer en nuestras costas? ¿Cómo podemos prepararnos para estos cambios y protegernos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos?
