Cerca de 1.500 trabajadores del turno de mañanas de la factoría aguardan a que los accesos se desatasquen en la campa de Figueruelas.

La revuelta del sector agrario en España ha trascendido los límites del campo y ha afectado directamente a la industria. En un acto de protesta no autorizado, cientos de tractores han bloqueado los accesos a la fábrica de Stellantis Figueruelas, provocando una interrupción de la producción y la paralización de la mayor industria de Aragón.

El martes pasado, la acción de protesta ilegal obligó a detener todas las líneas de producción durante más de tres horas, lo que interrumpió el cambio de turno y dejó sin ensamblar a unos 400 vehículos, según informan fuentes sindicales. Este ‘boicot’ a un sector económico que no tiene nada que ver con el campo, se repitió el miércoles, incurriendo en un segundo día de interrupciones de la producción.

La revuelta de los agricultores, según la delegación del Gobierno, no fue notificada adecuadamente y se ha vuelto más intensa. Ahora, los esfuerzos se dirigen a detener la producción de la fábrica de automóviles. Cerca de 1.500 trabajadores que debían entrar a trabajar en el turno de la tarde se encontraban a la espera en aproximadamente 16 autobuses que debían llegar a la planta poco después de las 13.00 horas. Estos mismos autobuses son los encargados de llevar de vuelta a Zaragoza a los trabajadores al finalizar su turno.

Algunos trabajadores decidieron usar sus vehículos particulares para llegar a la fábrica a través de caminos secundarios, pero el miércoles, los tractores también bloquearon estas vías. Algunos incluso optaron por comprar billetes de tren para salir desde Grisén y regresar lo antes posible, evitando la carretera.

La falta de mano de obra obligó a detener la producción de la planta por completo durante más de tres horas el martes, lo que representó la pérdida de la producción de unos 400 vehículos. En cada turno, la fábrica de Stellantis ensambla unos 600 coches, por lo que el daño podría ser aún mayor si la movilización del jueves, en este caso autorizada y convocada por las organizaciones agrarias, vuelve a dirigirse hacia la factoría. Las sumas son sencillas, pues en tres turnos sin operaciones se perderían unos 1.800 vehículos.

Más allá de los problemas de producción, los 1.500 trabajadores del turno de mañana que no pueden regresar a casa permanecen en la campa de Figueruelas a la espera de que la autovía se desatasque. Las afecciones, aunque no son ahora el principal problema de la planta, también incluyen el corte del flujo de entrada y salida de componentes y vehículos. Sin embargo, los remanentes almacenados en la fábrica permiten controlar el ritmo de producción.

Cabe destacar que la fábrica de Stellantis Figueruelas es una de las plantas más importantes de Aragón y uno de los principales motores económicos de la región. Una interrupción prolongada de la producción podría tener consecuencias económicas significativas, no solo para la empresa, sino también para la economía regional en su conjunto.

Es importante notar que esta situación es un reflejo de la creciente tensión entre el sector agrario y las autoridades. Los agricultores han estado protestando por lo que consideran una falta de apoyo y de políticas adecuadas para su sector. Aunque sus esfuerzos hasta ahora se habían centrado en manifestaciones y protestas en los campos y las zonas rurales, esta acción de bloqueo de una fábrica de automóviles marca un cambio significativo en su estrategia.

En este sentido, la protesta de los agricultores y su impacto en la industria automotriz es un claro ejemplo de cómo los problemas en un sector pueden tener un efecto dominó y afectar a otros sectores de la economía. En este caso, la interrupción de la producción en la fábrica de Stellantis Figueruelas no sólo está afectando a la empresa y a sus empleados, sino que también podría tener un impacto en la economía local y regional.

El conflicto entre los agricultores y las autoridades sigue sin resolverse, y mientras tanto, la industria automotriz se ha convertido en una víctima colateral. La situación en la fábrica de Stellantis Figueruelas seguirá siendo incierta hasta que se resuelva el conflicto entre los agricultores y las autoridades.

Por Daniel