Polillas atraídas por un foco.

La intervención humana en el medio ambiente ha tenido un impacto significativo en la vida silvestre, especialmente en insectos que dependen de la luz de las estrellas para su orientación y supervivencia. Esta afirmación se basa en un estudio reciente que ha revelado que la luz artificial está causando un comportamiento errático en insectos como las mariposas y las polillas.

Según el estudio, la luz emitida por bombillas, fogatas y farolas está causando que las mariposas y las polillas revoloteen en círculos erráticos durante la noche. Aunque se ha creído durante mucho tiempo que estos insectos se sienten atraídos por la luz, el estudio ha revelado que en realidad están desorientados porque no pueden ver la luz de las estrellas.

La investigación fue llevada a cabo por un equipo de investigadores del Imperial College de Londres. Observaron el comportamiento de las polillas durante la noche y notaron que, en lugar de volar en busca de alimento o esconderse de los depredadores, parecían estar atrapados en un frenesí de luz fluorescente.

Se han propuesto varias teorías para explicar este comportamiento. Una de las primeras ideas fue que los insectos podrían sentirse atraídos por el calor de las llamas. Sin embargo, esta teoría fue descartada ya que muchos de los insectos que exhiben este comportamiento no son pirófilos (amantes del fuego) y, de hecho, son atraídos por luces más frías.

Otra teoría sostenía que los insectos se sienten atraídos por la luz debido a su habilidad para la fototaxis, es decir, el movimiento de un organismo en respuesta a la luz. Sin embargo, esta teoría tampoco explicaba completamente el comportamiento de los insectos, ya que no siempre chocan con la fuente de luz, como cabría esperar si estuvieran simplemente atraídos por ella.

El equipo de investigación llevó a cabo una serie de experimentos y descubrió que el comportamiento de los insectos está relacionado con su capacidad para mantener el equilibrio. En condiciones naturales, los insectos se guían por la luz en el cielo, que es más brillante que la luz emitida por el suelo. Sin embargo, la luz artificial puede desorientar a los insectos y hacer que pierdan el equilibrio.

Una observación interesante que hicieron los investigadores fue que las polillas siempre daban la espalda a la luz, un fenómeno que denominaron luz dorsal. Además, notaron que los insectos realizaban complicadas piruetas para mantener siempre su espalda hacia la luz.

Este descubrimiento pone de relieve los problemas ambientales causados por la contaminación lumínica. Esta no solo afecta la observación astronómica y priva a la población de ver el cielo nocturno, sino que también puede causar problemas de sueño, choques mortales en aves y desorientación en las crías de tortuga.

Para los insectos, la exposición continua a la luz artificial puede ser perjudicial. Los insectos atrapados alrededor de una luz pueden tener dificultades para encontrar alimento, estar más expuestos a los depredadores y gastar tanta energía que pueden llegar a morir de agotamiento.

El estudio, titulado «Los insectos pierden el norte cuando no consiguen divisar la luz de las estrellas«, ha sido publicado en la revista ‘Nature Communications’. Puede ser consultado en el siguiente enlace: https://www.nature.com/articles/s41467-024-44785-3

En conclusión, la luz artificial está causando un comportamiento errático en los insectos y es una amenaza para su supervivencia. Es imperativo que se tomen medidas para reducir la contaminación lumínica y proteger la vida silvestre.

Para obtener más información sobre este tema, por favor contacte con la sección de Medio Ambiente en crisisclimatica@prensaiberica.es.