La laguna de Santa Olalla, en Doñana, se secó completamente en el verano de 2022 .

Doñana, el mayor humedal de Europa, se encuentra en grave peligro debido a la extracción excesiva de agua subterránea para la agricultura intensiva. Un equipo científico de la Estación Biológica de Doñana (EBD) y el Instituto Geológico Minero, ambos centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha revisado más de 70 estudios relacionados con el agua subterránea y el estado de conservación de Doñana.

Los expertos han demostrado, a través de una amplia evidencia científica, los graves impactos ocasionados por la excesiva extracción de agua del acuífero. Datos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir demuestran un descenso general de los niveles freáticos en todo el espacio protegido a lo largo de las tres últimas décadas. Este descenso ha sido especialmente pronunciado en las áreas más cercanas a las zonas de extracción de agua para uso agrícola y consumo urbano.

Diversos estudios científicos realizados en las últimas décadas han constatado la existencia de «impactos» sobre los hábitats acuáticos y terrestres de Doñana, así como sobre la calidad de sus aguas. Las alertas sobre las consecuencias graves para Doñana debido a la extracción sin control de aguas subterráneas han sido constantes desde los años setenta, según afirma Carolina Guardiola Albert, investigadora del CSIC en el Instituto Geológico Minero de España (IGME-CSIC).

La agricultura intensiva en los alrededores de Doñana ha tenido un impacto «claro y abundante». La EBD asegura que hay varios estudios que muestran cómo la reducción en los niveles de agua subterránea ha llevado a la desaparición de muchas lagunas, claves para la conservación de muchas especies. Un estudio publicado en 2001 detectó una caída en el nivel freático entre 1972 y 1992 de hasta 20 metros, así como la desaparición de lagunas que habían sido registradas en mapas históricos.

El descenso de los niveles freáticos ha afectado a la vegetación terrestre, en particular, los alcornoques centenarios están muriendo a un ritmo incesante, un 8% de ellos ha perecido ya desde 2009. Además, la calidad del agua también se ha visto afectada debido a la expansión agrícola y urbana, especialmente en el entorno de El Rocío.

La contaminación del acuífero de Doñana debido a actividades agrícolas y urbanas se remonta a la expansión inicial del regadío en la década de 1970 y ha sido reconocida por instituciones internacionales. Los cultivos de frutos rojos para los que se extrae agua dependen en gran medida de los agroquímicos, que a su vez se transfieren al agua subterránea y superficial. Un caudal reducido en la marisma conduce, además, a un mayor aumento de las concentraciones de contaminantes y de la salinidad a través de la evaporación.

Además, el cambio climático, con el aumento de las temperaturas, está favoreciendo la proliferación de algas tóxicas y plantas invasoras. Se ha detectado un aumento considerable en la carga de fósforo desde el año 2000, lo cual ha favorecido la expansión del helecho acuático invasor Azolla filiculoides, con graves impactos sobre anfibios y plantas acuáticas.

A pesar de la gravedad de la situación, las medidas para conservar y restaurar el humedal han sido insuficientes y poco efectivas. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) condenó a España en 2021 por no tomar medidas para evitar estos impactos sobre el espacio protegido y amenazó con una nueva sentencia condenatoria si no se llegaba a un acuerdo para retirar la proposición de ley del Gobierno de Andalucía que pretendía ampliar los regadíos en el entorno de Doñana.

Es urgente tomar medidas para reducir la entrada de abonos al acuífero y limpiar las aguas antes de entrar en el Parque Nacional. La propuesta de realizar trasvases de agua desde otras cuencas hidrográficas se considera poco realista para restaurar el estado del acuífero, debido a la escasez de agua superficial disponible en la región y a las previsiones climáticas desfavorables para el sur de España. Además, el trasvase de agua desde otras cuencas hidrográficas podría facilitar la llegada de especies invasoras y promover procesos de eutrofización.

La situación de Doñana es crítica y la acción es necesaria para garantizar la conservación de este valioso ecosistema. Las implicaciones de la sobrexplotación de los recursos naturales son evidentes y representan una amenaza para la biodiversidad y la sostenibilidad del medio ambiente. El caso de Doñana es un claro ejemplo de la urgencia de adoptar medidas efectivas y sostenibles para la gestión de los recursos hídricos y la conservación de los espacios naturales.