Desde el año 2013, España ha emitido aproximadamente 6.200 ‘golden visas’ a inversores extranjeros, la mayoría de las cuales han sido concedidas a compradores de propiedades con un valor superior a medio millón de euros. Sin embargo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado recientemente su intención de eliminar esta estrategia, argumentando que su objetivo es garantizar que la vivienda sea un derecho y no un simple negocio especulativo.
En cuanto a la nacionalidad de los beneficiarios de estos visados, los ciudadanos chinos y rusos han sido los principales destinatarios, seguidos de los iraníes, estadounidenses y británicos. Estos datos, que abarcan hasta septiembre de 2023, provienen de un informe de Transparencia Internacional España, una asociación que solicitó esta información a Exteriores.
Las ‘golden visas’ o visados de oro fueron introducidas en España durante el gobierno de Mariano Rajoy con el objetivo de atraer talento e inversión internacional. La ley que las regula (14/2013) contempla una serie de casos en los que se pueden otorgar, incluyendo inversores, emprendedores, profesionales altamente cualificados, investigadores y trabajadores de empresas extranjeras.
Según datos proporcionados por El Periódico de España, del mismo grupo editorial que este diario, se conceden anualmente muchos más visados a familiares de emprendedores, profesionales altamente cualificados y empleados extranjeros que a inversores y compradores de vivienda.
Una respuesta parlamentaria de 2020 reveló que, durante sus seis primeros años de implementación, se concedieron 15.447 visados a familiares de emprendedores, 7.205 a profesionales cualificados y 5.648 a trabajadores extranjeros solicitando el traslado en su empresa, frente a los 3.725 visados a inversores expedidos en el mismo período. En promedio, se conceden unos 630 visados a inversores cada año. La mayoría de ellos son por inversiones inmobiliarias, no por otro tipo de inversiones.
Para obtener una ‘golden visa’ de inversor, basta con comprar una propiedad en España valorada en más de medio millón de euros o, alternativamente, varias propiedades que sumen esa cantidad. Otra opción es invertir dos millones de euros en títulos de deuda pública española o un millón de euros en acciones de empresas, fondos de inversión o depósitos de bancos españoles.
La creación de estos visados ha generado un nicho de mercado. Algunas inmobiliarias se han especializado en los últimos años en atraer a compradores de China, gestionar la compra de la propiedad y la obtención de la ‘golden visa’.
Una táctica que utiliza la empresa Bafre, un destacado jugador en este segmento, para atraer a potenciales vendedores de viviendas es dejar octavillas en barrios de Madrid con el eslogan «grupo inversor chino busca piso».
Los inversores rusos son los segundos beneficiarios de las ‘golden visas’ españolas, aunque tras el estallido de la guerra de Ucrania, el Gobierno dejó de concederles este tipo de visados.
Las ‘golden visas’ para compradores de vivienda han sido criticadas tanto por la izquierda como por la derecha del arco político. El portavoz de Sumar, Íñigo Errejón, por ejemplo, las describió como «un coladero de dinero negro» en España y afirmó que inflaban «brutalmente» los precios de la vivienda. Por otro lado, Ciudadanos registró en 2022 una proposición no de ley instando al Gobierno a eliminarlos y a limitar la concesión de este tipo de visados a «inversiones productivas en la economía española».
