El fenómeno del envejecimiento poblacional es una realidad en la mayoría de los países del mundo. Este fenómeno, que algunos expertos califican como un reto de la magnitud del cambio climático, requiere de una preparación a todos los niveles de la sociedad. Entre ellos, la gerontóloga de la Universidad de California del Sur, Eileen Crimmins, y Iñaki Permanyer, investigador ICREA del Centre d’Estudis Demogràfics (CED), de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), han conversado acerca del pasado, presente y futuro del envejecimiento en el marco del 40 aniversario del CED.
Para entender este fenómeno, debemos preguntarnos: ¿Cómo está envejeciendo la población mundial? Según Eileen Crimmins, la respuesta es rápida. En el futuro, una parte considerable del mundo será mayor. Sin embargo, existen diferencias regionales. Mientras que en África, este envejecimiento es más lento que en el resto del planeta, en Europa es más rápido. Los países que están envejeciendo más rápido son China y Corea, lugares que han reducido su fertilidad. Porque la causa del envejecimiento realmente es la reducción del número de niños. Japón también está envejeciendo más rápidamente que Europa.
En cuanto a los Estados Unidos, el envejecimiento es más lento que en Europa debido al ‘baby boom’ más largo que tuvieron. Sin embargo, ahora están envejeciendo más rápido. A pesar de esto, EEUU tiene una esperanza de vida de 79 años, similar a la de China o Cuba, países más pobres que los Estados Unidos.
La esperanza de vida está estrechamente relacionada con el sistema de salud de un país. En este sentido, todos los países desarrollados tienen un sistema de salud universal, excepto EEUU. En este país, el sistema de salud está ligado al empleo; es decir, si no tienes empleo, no tienes acceso. Esto afecta directamente a la salud de la población, ya que la gente está más enferma porque no usa el sistema de salud.
Las consecuencias del envejecimiento poblacional están vinculadas a aspectos como el sistema de pensiones y la edad de jubilación. En los Estados Unidos, no existe una edad límite de jubilación, por lo que las personas pueden trabajar el tiempo que quieran o puedan. Esto reduce la carga para el sistema, ya que siguen ingresando dinero.
En relación a cómo puede hacer frente el sistema español al reto que supone el envejecimiento, Iñaki Permanyer propone la redistribución de las horas de trabajo. Quizás habría que trabajar 20 horas semanales pero trabajar más años, y así dedicar más tiempo al cuidado de los hijos.
Además, la educación parece jugar un papel importante en la esperanza de vida. Se ha observado que las personas con niveles educativos más altos tienen mejores resultados en todos los ámbitos de la vida, y especialmente en la salud.
Por último, la emancipación tardía, un fenómeno frecuente en países como España, no está directamente ligada a la esperanza de vida, aunque sí puede influir en el envejecimiento poblacional. La precariedad laboral hace que mucha gente tarde más en decidirse a formar una familia, lo que puede tener un impacto en el envejecimiento de la población.
