La Amazonia es la selva tropical más grande del mundo.

La Amazonia, el bosque tropical más grande del mundo, está en peligro, con la posibilidad de sufrir alteraciones irreversibles o incluso desaparecer por completo para el año 2050, según un estudio internacional liderado por la Universidad Federal de Santa Catalina en Brasil y con la participación de expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España. Este estudio, publicado en la revista científica Nature, sugiere que la región amazónica se encuentra en un punto de «no retorno» que podría tener graves repercusiones en el clima global.

El equipo de investigación identificó cinco factores clave que podrían desencadenar cambios drásticos en la Amazonia: el aumento de la temperatura global, la disminución de las precipitaciones, el aumento de la duración de la temporada seca, la intensificación de la estacionalidad de las lluvias y la deforestación. Todos estos factores están directa o indirectamente relacionados con el cambio climático.

Entre las conclusiones más alarmantes del estudio, se destaca que ya se han superado dos de estos umbrales críticos: los niveles de deforestación y la degradación del bosque amazónico. La desaparición de los bosques amazónicos podría tener un impacto significativo en la regulación climática del planeta, así como en la pérdida de diversidad biológica y cultural a nivel global.

El estudio también subraya que la pérdida de los bosques amazónicos no solo afectaría al clima, sino también a las personas que viven en la región. La Amazonia es el hogar de 42 millones de personas, incluyendo 2.2 millones de indígenas y comunidades locales que pertenecen a unas 400 etnias y culturas diferentes. Estas comunidades son los «vigilantes» de los bosques amazónicos, utilizando y protegiendo de manera sostenible estos ecosistemas.

El informe presentado en la revista Nature insta a la adopción de prácticas tradicionales y la promoción de la participación de los territorios de gobernanza indígena en la toma de decisiones. Los territorios gobernados por indígenas suelen ser los espacios mejor preservados, lo que destaca la importancia de su papel en la protección de la Amazonia.

En cuanto a la biodiversidad, la selva amazónica alberga el 10 por ciento de la biodiversidad del planeta, y es responsable de un efecto de enfriamiento neto que ayuda a estabilizar el clima global. Además, la Amazonia almacena carbono equivalente a unos 20 años de las emisiones de la Tierra.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos utilizaron registros históricos que abarcan unos 65 millones de años, modelos climáticos y datos de observación de los últimos cuarenta años. Estos datos incluyen observaciones por satélite de la propagación de los incendios forestales, la cobertura arbórea y la deforestación.

El estudio es el resultado del primer informe científico sobre la región amazónica, lanzado en la Conferencia de las Partes (COP) en Glasgow en 2021 por iniciativa del Panel Científico por la Amazonia, una iniciativa respaldada por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

En resumen, la Amazonia se encuentra en un punto crítico, con la deforestación y la degradación del bosque ya superando los umbrales seguros. La desaparición de este vital ecosistema tendría consecuencias irreversibles para el clima global, la biodiversidad y las comunidades locales. Es crucial que tomemos medidas para proteger la Amazonia, y este estudio subraya la importancia de la participación indígena y las prácticas tradicionales en la conservación de este importante ecosistema.