El estadio Santiago Bernabéu es conocido como un lugar donde se forjan leyendas y se hacen historias, y eso es algo que incluso un argentino como Duki sabe muy bien. A sus 27 años, este fenómeno del género urbano es una figura reconocida tanto dentro como fuera de su tierra natal, Argentina. Hace unos días, en una reunión con la prensa, Duki admitió que estaba nervioso. Y es comprensible, no todos los días se tiene la oportunidad de cantar frente a 65.000 personas, especialmente cuando estás a miles de kilómetros de casa. Sin embargo, como un verdadero César, Duki vino, vio y venció.
Duki, nacido en Buenos Aires en 1996, se ha consolidado como el cantante argentino más importante de la última década. El año pasado, planificó un aterrizaje en Madrid que en dos fechas reunió a más de 100.000 asistentes. No es fácil invitar a cantar a figuras como Quevedo, en la actualidad el único español que compite en fama con Rosalía. Mucho menos convertir un concierto en una cumbre del G20 del género urbano, un festival de artistas de la talla de Bizarrap, Nicky Nicole, Emilia Mernes o Ysy A.
Un concierto apoteósico
La noche estaba llena de expectativas, y el público esperaba ansioso. Duki salió con su tema ‘Rockstar’ para dar inicio a la fiesta. Mientras descendía por una escalinata montada en el escenario que simulaba la ladera de un volcán, surgieron chorros de fuego de varios rincones del estadio y la temperatura en la pista aumentaba con los saltos y gritos de los asistentes. A los quince minutos, el concierto se detuvo debido a un desmayo, el primero de varios. Pero ninguno de estos incidentes logró opacar la noche.
Acompañado de su banda, conformada por guitarra, bajo y batería, Duki ofreció un show en el que se entremezclaron trap y rap. También sonaron varios de sus famosos temas de reguetón como ‘Si quieren frontear’, pero con arreglos instrumentales de rock que le dieron un toque fresco y que fueron muy bien recibidos por el público.
Como un Messi en el Bernabéu, Duki cantó y saltó por todo el escenario, sudando profusamente. Hubo varios cortes para descansar, que descolocaron un poco al público. Pero cada vez que aparecía un nuevo invitado, como Emilia, su pareja y exitosa cantante, o los integrantes de Modo Diablo (Ysy-A y Neo Pistea), Nicky Nicole, Dano, Jhayco, Rei, Lucho SSJ, We$t Dubai y C.R.O, el público volvía a enloquecer.
También estuvo presente el rey Midas del movimiento, Bizarrap. Durante la noche, sonaron al completo temas como ‘Ya me fui’, ‘Rockstar II’, ‘Harakiri’, ‘Santo Grial’, ‘Trap N’ Export’ y ‘Quavo’. Lejos quedó ‘No vendo trap’, su primera canción. «Rompí un Wizink, ahora voy por el Bernabéu», cantó en ‘Jefes del Sudoeste’, cuando la letra original menciona al Wanda. Y lo que rompió, en realidad, fueron sus propias expectativas.
Para finalizar la noche, sonaron ‘Hello cotto’, ‘Goteo’, ‘Givenchy’ y ‘She Don’t Give a Fo’. «¡El rey está en la casa!», gritó Nicky Nicole. Uno es rey cuando tiene quien le siga, y Duki es la punta de lanza de una generación de artistas que han desafiado todos los límites. El trap como hazaña de deconstrucción es entender que un joven lleno de tatuajes es capaz de sensibilizar con una balada. Aunque coronó como un César, le queda mejor ‘alto capo’. Duki llegó, llenó, lloró.
