FC Barcelona, bajo la dirección de Jonatan Giráldez, ha demostrado una vez más su supremacía en el fútbol femenino, al ganar su quinta Liga consecutiva y la novena en la historia del club. Este logro culmina una temporada de dominio absoluto en la que el equipo solo ha cedido un empate en 25 partidos de Liga, un testimonio de la inversión estratégica realizada por el ex presidente Josep María Bartomeu hace seis temporadas, cuando decidió apostar fuerte por el fútbol femenino y fichar a algunas de las mejores jugadoras del mundo.
El equipo azulgrana, que cuenta en sus filas con las dos últimas ganadoras del Balón de Oro, Alexia Putellas y Aitana Bonmatí, es una constelación de estrellas y una base sólida para la selección española campeona del mundo. La facilidad con la que han ganado la Liga ha reabierto el debate sobre la competitividad de la Liga F, donde la incógnita suele ser cuántos goles recibirán las rivales del Barça, con un promedio de cinco goles por partido, y con cuántas jornadas de antelación lograrán el título.
El Barcelona necesitaba una victoria para cerrar el campeonato liguero y poder centrarse en las finales de la Copa de la Reina y de la Champions League, los dos títulos restantes para completar el histórico triplete. En su enfrentamiento contra el Granada en el estadio Nuevo Los Cármenes, el equipo azulgrana tardó solo dos minutos en despejar dudas, cuando Rolfö anotó el primer gol del partido asistida por Graham. Poco después, Lucy Bronze marcó el segundo gol, dejando el partido prácticamente sentenciado en el minuto 11.
El dominio del Barcelona era abrumador, y el Granada luchaba por rebasar la línea del centro del campo. Graham marcó el tercer gol del partido, aprovechando un centro de Rolfö. Sin embargo, el Granada no se rindió y, justo antes del final de la primera parte, Laura Pérez marcó un gol de penalti, celebrado con entusiasmo a pesar del marcador desfavorable.
En la segunda parte, el Barcelona continuó dominando el partido, a veces adornándose demasiado en jugadas dentro del área. Giráldez comenzó a rotar a sus jugadoras, retirando a Alexia y a Ona Batlle y dando entrada a Mariona y Claudia Pina. A falta de un cuarto de hora, Rolfö anotó el cuarto gol del partido desde el punto de penalti, tras una falta sobre Aitana.
A pesar de la victoria y el campeonato liguero asegurado, la euforia del equipo fue comedida, ya que tienen la mirada puesta en las finales de la Copa de la Reina y de la Champions League. Con estos próximos desafíos en el horizonte, el FC Barcelona femenino está listo para seguir haciendo historia en el fútbol español y mundial.
