El nexo indiscutible entre los estadios de fútbol y un buen sistema de transporte público ha sido una constante en las últimas décadas, más aún en la actualidad, donde la tendencia de los clubes es alejarse de los grandes núcleos urbanos. Sin ir más lejos, el Allianz Arena, hogar del Bayern de Munich, inauguró en 2005 una nueva generación de estadios. Su ubicación, a las afueras de la ciudad de Munich, implicó la necesidad de un acceso propio del U Bahn, el metro alemán, para transportar a la gran mayoría de los más de 75.000 espectadores que caben en el estadio.
La relación entre el deporte y el transporte público se remonta a mucho antes de la existencia de estos estadios modernos. «En los años 30 ya había publicidad en Nueva York que decía ‘Si quieres ir al fútbol o al béisbol, coge el metro, irás más rápido y mejor’. Ya nadie piensa que los grandes eventos deportivos puedan absorber coches, no ya por un tema evidente de sostenibilidad, sino por pura logística», señala la catedrática en urbanismo Maria Rubert.
El sistema de transporte público es complementario. Según Rubert, cuanto más opciones haya mejor, y en ciudades como Barcelona, el sistema es bastante eficaz, organizado y diverso. El metro es un buen ejemplo de esto, pero tiene sus limitaciones geográficas.
En los casos donde el metro no llega, el tranvía, el tren y el autobús se encargan de cubrir esas áreas. En el pasado, el viejo estadio de Les Corts era inimaginable sin el tranvía, que era vital para transportar a los aficionados azulgranas. En la actualidad, el Camp Nou, ahora en plenas reformas, sigue teniendo al tranvía como una de las opciones de transporte público, junto con el metro y el autobús.
El tranvía es un sistema que, según Rubert, permite llevar a mucha gente rápidamente, ya que es adaptable y al tener carril propio resulta más fácil incrementar la frecuencia. En Barcelona, su eficacia sería mayor si cruzara toda la ciudad.
Europa cuenta con varios estadios que tienen una estación de tranvía en sus inmediaciones, como el Etihad Stadium del Manchester City, San Mamés del Athletic Club, el Groupama Stadium del Olympique de Lyon y el Stade Charléty del Paris FC.
No obstante, según Rubert, es preferible que las estaciones de transporte público no estén justo enfrente de grandes instalaciones deportivas para evitar aglomeraciones, a no ser que sea una estación muy grande.
La guía ‘Football Stadiums: technical recommendations and requirements’ señala que la ubicación ideal de todo estadio sería un lugar amplio en el centro de la ciudad, con buenas conexiones de transporte público y enlaces a carreteras principales, así como con estacionamientos.
A medida que las ciudades crecen, muchos estadios han sido absorbidos por ellas. “Gran parte de los estadios más antiguos de Europa y muchos de Sudamérica se construyen o reforman entre los años 50 y 60, y aunque inicialmente se encontraban mayoritariamente a la periferia de las ciudades, el crecimiento de estas les ha absorbido y pese a no ser céntricos, están integrados en la ciudad», explica el arquitecto Ignacio López-Alonso.
Finalmente, López-Alonso concluye que es totalmente imprescindible desarrollar una infraestructura de transporte público en estadios de nueva generación en Europa o incluso en Asia, como muestra la accesibilidad en metro al estadio nacional de Beijing.
