En una semana que prometía ser grande para Pedro Rocha, el ex presidente interino y candidato a la presidencia de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), los eventos recientes han resultado en una serie de complicaciones. El viernes pasado, Rocha pasó de ser un testigo a un investigado en un caso de presuntas irregularidades cometidas en la RFEF.

Rocha, conocido por ser un hombre de pocas palabras, ha sido un personaje misterioso desde que saltó a la palestra. Por lo tanto, no sorprendió que evitara dar explicaciones sobre los embrollos en la Federación. Sin embargo, su intento de esquivar a los periodistas a la salida de los juzgados demostró ser un plan fallido. Al fingir hablar por teléfono para evitar las preguntas de los periodistas, Rocha fue interrumpido por una llamada real, un hecho que no pasó desapercibido por los presentes.

El embrollo para Rocha comenzó cuando fue citado para declarar como testigo en el caso Brody. La declaración de Rocha como testigo duró apenas media hora antes de ser suspendida debido a su cambio de estatus a investigado en el procedimiento. La jueza Delia Rodrigo le imputó a propuesta de la Fiscalía Anticorrupción basándose en las respuestas que dio durante su testimonio. Entre sus declaraciones, Rocha aseguró que Rubiales le nombra reiteradamente en la investigación «por honrado».

Después de su tiempo en el juzgado, muchos medios intentaron conocer las impresiones del todavía candidato a la presidencia de la RFEF. Fue en este momento cuando Rocha recurrió a su teléfono móvil para fingir una conversación y evitar a los periodistas. «Sí, claro, claro», fingía Rocha, hasta que una llamada entrante interrumpió su farsa. Además, su teléfono tenía la linterna encendida durante todo este episodio, añadiendo un elemento de surrealismo a la situación.

Este incidente es solo el último de una serie de situaciones inusuales en las que Rocha se ha encontrado desde que asumió la presidencia interina de la RFEF en septiembre. A pesar de la creciente atención y las crecientes preguntas sobre su gestión y su papel en la RFEF, Rocha sigue sin hacer declaraciones sustanciales. Su silencio y su comportamiento evasivo han contribuido a la atmósfera de incertidumbre y sospecha que rodea a la Federación en este momento.

A medida que el escándalo continúa desarrollándose, los ojos de los fanáticos del fútbol y del público en general estarán puestos en Rocha y en la RFEF. La Federación, que ha sido el hogar de algunas de las figuras más grandes del fútbol español, se encuentra ahora en medio de una tormenta de controversia y escrutinio. Con Rocha en el centro de esta tormenta, su próxima movida y su futuro en la RFEF son temas de interés y especulación.