Un nuevo mapa para las grandes telecos en España.

El sector de las telecomunicaciones en España se encuentra al borde de una reconfiguración significativa, con sucesos que pueden compararse a terremotos simultáneos. Los gigantes del sector, Telefónica, Orange, Vodafone y MásMóvil, están preparados para afrontar cambios accionariales importantes que tendrán un impacto significativo en su funcionamiento y operaciones. Estos cambios también tendrán consecuencias para competidores de menor tamaño y reconfigurarán todo el sector, justo antes del inicio de una nueva edición del Mobile World Congress (MWC) en Barcelona.

La fusión de Orange España y MásMóvil es uno de estos terremotos. Esta fusión, junto con el cambio de propiedad de Vodafone España a manos del grupo inversor británico Zegona, la entrada de Arabia Saudí en el capital de Telefónica y el crecimiento imparable de Digi, marcan el comienzo de una nueva etapa en el sector. Tras dos años de preparación, la Comisión Europea ha dado luz verde a la fusión de Orange y MásMóvil, creando la teleco más grande de España en términos de número de clientes y poniendo fin al liderazgo histórico de Telefónica.

Además, Telefónica está presionando a las autoridades españolas para que levanten las restricciones comerciales y las obligaciones especiales que aún pesan sobre el grupo como ex monopolio público del sector. Telefónica ha estado sometida durante años a obligaciones de ofrecer sus infraestructuras a sus rivales, y ha estado restringida en su capacidad para lanzar ofertas comerciales a menos que éstas fueran replicables por sus competidores.

El levantamiento de todas las restricciones es una demanda de Telefónica, que también se muestra abierta a la adquisición de otros operadores en el mercado español si se confirma este escenario de mayor desregulación. Mientras tanto, Telefónica se prepara para un doble terremoto accionarial, con la entrada de Arabia Saudí en su capital y el plan del Ejecutivo español de ordenar al holding público SEPI que compre una participación de hasta el 10%.

El ‘ok’ de Bruselas a la fusión Orange-MásMóvil está condicionado a que el nuevo gigante nacional haga una cesión de activos que beneficiará a Digi, la teleco de origen rumano que ha logrado irrumpir en el mercado español con precios agresivos. Digi Spain ha acordado con las dos telecos la compra de espectro radioeléctrico por 120 millones de euros para levantar su propia red de móvil en el mercado español, y ha anunciado un plan de inversiones de 2.000 millones de euros en siete años.

El grupo británico Zegona ha pactado la compra de la filial española de Vodafone por 5.000 millones de euros, con el objetivo de reflotarla tras años de números rojos millonarios. La toma de control por Zegona puede anticipar una mayor agresividad comercial por parte de Vodafone para frenar la pérdida de clientes y un impulso aún mayor para Lowi, la marca de bajo coste del grupo.

El sector de las telecomunicaciones en España se ha instalado en una competencia feroz, en una aparente guerra comercial permanente. Las compañías de bajo coste han conseguido quedarse con alrededor del 60% de todas las nuevas altas del sector, tanto las portabilidades como las líneas con nueva numeración. En la práctica, el mercado español está dividido en dos, con una oferta de tarifas a precios de derribo y servicios ajustados en un extremo, y una oferta premium controlada por las grandes compañías en el otro.

Los críticos de la cesión de activos sobrantes de la fusión Orange-MásMóvil a Digi alertan de que se está alimentando a una compañía que ya había demostrado su capacidad de crecimiento. Pero los defensores de la imposición de condiciones operativas a la fusión argumentan que Digi se verá obligada a realizar inversiones millonarias para levantar y mantener su propia red, lo que podría moderar su agresividad comercial. En este escenario, queda por ver cómo los movimientos corporativos afectarán a la intensidad de la competencia en el sector de las telecomunicaciones en España.

Por Daniel