Jonathan Phillips: Desentrañando mitos y verdades de las Guerras de Religión Medievales
Jonathan Phillips, profesor del College Royal Holloway de la Universidad de Londres, se ha dedicado a investigar las guerras de religión medievales con un fervor que no conoce limitaciones. Apenas tres años después de iniciar su carrera como ensayista, Phillips ha publicado dos obras monumentales sobre el sultán Saladino y la Cuarta Cruzada, la cual, según señala, horrorizó al mismísimo Papa.
En su más reciente trabajo, ‘Los guerreros de Dios: una historia moderna de las cruzadas’ (Ático de los Libros), Phillips busca ofrecer una visión más general al lector. «He intentado ofrecer una visión de conjunto y demostrar que el concepto de guerra santa es mucho más amplio de lo que creemos», señala. Su objetivo es también desmontar los mitos más recurrentes sobre estas guerras.
Las Cruzadas y sus verdaderos orígenes
Uno de los puntos más controvertidos que aborda Phillips en su libro es que las Cruzadas empezaron antes de Urbano II. Si bien la Primera Cruzada como tal fue la de Urbano II, las bases estaban ya en el entorno de la Europa medieval. Urbano II unificó las ideas de peregrinación, expulsión del Islam, recuperación de tierras, remisión de los pecados y recompensa espiritual, añadiendo la conquista de Jerusalén como elemento central.
Phillips también explora las motivaciones que llevaron a nobles y campesinos a realizar viajes peligrosos y costosos al otro lado del mundo. La sociedad medieval estaba saturada de religión, y la posibilidad de viajar a Jerusalén como acto de penitencia era muy potente. Sin embargo, no todos los soldados que iban a Tierra Santa eran segundones; muchos tenían terrenos y deseaban volver a sus hogares.
A pesar de la creencia popular, las cruzadas no eran una empresa lucrativa. Ir a una cruzada era muy caro y peligroso, y las riquezas que se podían saquear en las ciudades eran limitadas.
Jerusalén, la ciudad que ha sido centro de conflicto durante milenios, es de gran importancia para las grandes religiones del mundo, lo que ha provocado divisiones y tensiones entre ellas.
El papel de Bizancio en las cruzadas es también un aspecto que Phillips destaca. La ciudad fue saqueada por los cruzados durante la Cuarta Cruzada, un hecho que sorprendió a muchos, incluyendo al papa Inocencio III.
La Yihad y la Reconquista: Aspectos olvidados de las cruzadas
La yihad fue un elemento clave en Oriente Próximo desde el principio de las cruzadas. Sin embargo, cuando Urbano II clamaba por la guerra en Europa, el mundo musulmán estaba muy dividido. Fue a partir del siglo XII cuando la consciencia de la yihad empezó a crecer poco a poco.
Phillips argumenta que es un error ver los tres siglos de cruzadas de una forma monolítica. Desde el principio, hubo numerosas guerras entre cristianos por motivos políticos, y lo mismo ocurrió en el mundo islámico.
El libro también destaca la figura de Melisenda, una mujer que gobernó en la Edad Media y que desafía los mitos generalizados sobre el papel de las mujeres en ese período.
La Reconquista en la Península Ibérica fue otro aspecto importante de las cruzadas, aunque tardó cinco siglos en ser declarada. Según Phillips, el Papa llamó a los nobles de España a no viajar a Tierra Santa y a combatir en la península para evitar que los musulmanes avanzaran.
El declive de las cruzadas se produjo por varias razones, incluyendo el establecimiento del poder mameluco, las revueltas internas en Europa, la pérdida de liderazgo del papado y la muerte de figuras clave de la guerra.
