Beltrán celebra en Vallecas el ascenso a Primera en 1997.

El nombre de Bartolomé Beltrán probablemente no suene familiar para muchos fuera del mundo del fútbol español, pero su impacto en el deporte, especialmente en el Real Club Deportivo Mallorca, es innegable. Beltrán, un médico de oficio y presentador de televisión, quien falleció el sábado pasado a la edad de 74 años debido a una insuficiencia renal en la Clínica Ruber de Madrid, no era una figura común en el fútbol. Pero su contribución al Mallorca fue monumental.

En 1995, el Mallorca estaba atrapado en un ciclo de fracaso y desesperación. A pesar de tres intentos de ascender a la Primera División, el equipo no lograba avanzar. El proyecto de Miquel Dalmau parecía agotado y el club necesitaba un cambio de dirección. Ese cambio vino en la forma de Bartolomé Beltrán, respaldado por el capital de Antonio Asensio, entonces presidente del Grupo Zeta.

Beltrán no era un presidente típico. Fue loquaz, carismático y audaz. Revitalizó el club con su optimismo y su visión de futuro, manteniendo a íconos del club como Mateu Alemany y Pep Bonet en puestos clave, lo que resultó en un renovado impulso en la organización. A pesar de no conseguir el ascenso en su primera temporada, Beltrán logró infundir una sensación de esperanza y optimismo en los aficionados.

Pero fue en su segundo año cuando el verdadero impacto de Beltrán se hizo evidente. Tomó la decisión riesgosa de despedir al entrenador Víctor Muñoz, a pesar de que el equipo estaba liderando la Segunda División. En su lugar, contrató al relativamente desconocido Héctor Cúper. Esta decisión resultó ser un golpe maestro, ya que Cúper condujo al equipo a la Primera División.

Beltrán no era un simple espectador. Fue un presidente activo e influyente, con un papel importante en la toma de decisiones deportivas y financieras. Sin embargo, su estilo de gestión audaz y su tendencia a acaparar los titulares de los medios de comunicación le valieron críticas. Algunos dentro del club comenzaron a ver a Beltrán como derrochador.

Uno de los momentos más emotivos de la presidencia de Beltrán fue cuando el Mallorca perdió la final de la Copa del Rey contra el FC Barcelona. Beltrán fue visto llorando en el palco de honor, una imagen que se quedó grabada en la memoria de los aficionados del Mallorca.

Después de tres años al frente del club, Beltrán decidió retirarse, citando el desgaste personal. Sin embargo, se especuló que su salida también estuvo motivada por las tensiones dentro del club debido a su alto perfil mediático. Dejó el club en manos de Guillem Reynés, pero su legado en el Mallorca perdura.

Con su audacia y determinación, Bartolomé Beltrán logró revitalizar al Mallorca y llevarlo a la elite del fútbol español. Su fallecimiento es una gran pérdida para el club y el fútbol español en general. Sin embargo, su impacto en el Mallorca sigue siendo evidente hasta hoy, y su influencia en el club será recordada durante muchos años.