Pisos turísticos en Ciutat Vella.

El alquiler de viviendas es una industria que ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años, con dos formas predominantes de alquiler que a menudo se confunden: el alquiler de temporada y el alquiler turístico. Aunque estos dos términos a veces se usan de manera indistinta, existen claras diferencias en la regulación y el propósito de cada uno.

El alquiler de temporada se rige por la ley de arrendamientos urbanos (LAU). Según el artículo 3 de esta ley, se refiere al «arrendamiento para el uso distinto de vivienda«. En estas circunstancias, no hay un mínimo o límite de tiempo especificado, sino que se establece según el contrato entre las partes. Crucialmente, estos alquileres están exentos de los límites de precio impuestos por la ley de vivienda.

Por otro lado, el alquiler turístico es una actividad económica realizada por una empresa o individuo y está sujeto a los requisitos y obligaciones de cada ayuntamiento o comunidad autónoma. Este tipo de alquiler está excluido de la LAU, como se establece en el apartado ‘e’ del artículo 5 de la ley. El alquiler turístico se define como la «cesión temporal del uso de la totalidad de una vivienda amueblada y equipada en condiciones de uso inmediato, comercializada o promocionada en canales de oferta turística o por cualquier otro modo de comercialización, y realizada con finalidad lucrativa, cuando esté sometida a un régimen específico, derivado de su normativa sectorial turística”.

Detalles del alquiler turístico y el de temporada

En el alquiler turístico, la estancia no puede superar los 31 días, aunque en algunas autonomías se puede llegar a los dos meses. Las estancias más comunes son de una, dos o tres noches, fines de semana y puentes festivos. Sin embargo, el alquiler de temporada se establece por un período de tiempo más largo, que no supera los 12 meses. Esta flexibilidad permite a los propietarios alquilar sus inmuebles por períodos que generalmente no superan el año de duración y a los inquilinos ocupar una vivienda por un tiempo limitado sin comprometerse a un contrato de larga duración.

El alquiler de temporada generalmente se utiliza para atender necesidades específicas. Puede ser para alojar a estudiantes durante el curso lectivo que están fuera de su lugar de procedencia, trabajadores desplazados que necesitan vivir temporalmente en una ciudad, o propietarios que necesitan alojarse en otra vivienda mientras se realizan obras en su vivienda habitual. Por el contrario, el alquiler turístico o vacacional se realiza con fines exclusivamente turísticos, sin una finalidad en particular tan definida como la del alquiler de temporada.

Las viviendas para uso turístico suelen estar completamente equipadas para satisfacer las necesidades de los inquilinos de corta estancia. A su vez, se comercializan a través de canales especializados como Booking o Airbnb y ofrecen servicios adicionales como limpieza o lavandería. A diferencia del alquiler de temporada, el contrato será obligatorio solo en las comunidades autónomas que así lo determinen.

Es importante entender estas diferencias para navegar adecuadamente por la industria del alquiler. Ambos tipos de alquiler tienen su lugar en el mercado, pero cada uno está diseñado para satisfacer necesidades específicas y está sujeto a diferentes regulaciones y obligaciones. Los propietarios y los inquilinos deben tener en cuenta estas diferencias al considerar sus opciones de alquiler.

Por Daniel