Sevillanos dejan flores en el Cachorro «en desagravio» después de que aficionados del Athletic orinaran junto a la puerta del templo

El pasado domingo por la mañana, la icónica iglesia del Cachorro, amaneció con un peculiar mensaje y un ramo de flores en su puerta. El mensaje decía: «En desagravio. Gloria a Ti, Señor». Esta frase, que en otro contexto podría parecer extravagante, adquiere un significado particular si se tiene en cuenta el incidente que ocurrió el día anterior y que hizo viral a la basílica del Santísimo Cristo de la Expiración.

Durante la final de la Copa del Rey en Sevilla, una multitud de fanáticos del Athletic Club de Bilbao tomaron las calles del centro de la ciudad, incluyendo las de Triana. En las horas previas al partido, que finalmente ganaron los vizcaínos, se viralizó una desafortunada imagen en las redes sociales. En ella se ve a dos hinchas orinando en la pared del templo, casi en la entrada, a plena luz del día y con la basílica abierta al público.

Esta imagen, que refleja de manera cruda el incivismo de algunos aficionados que tomaron la capital hispalense como su parque de recreo durante esos días, fue duramente criticada por los sevillanos. Estaban indignados por la falta de respeto y decoro que representaba el acto. Cuando la marabunta de fanáticos se fue, dejó tras de sí un extenso rastro de basura y la sensación de que la ciudad había sido convertida en un parque de ocio donde los edificios históricos eran meros decorados.

Ahora, como compartió Manolo Chacón en la plataforma social X (anteriormente conocida como Twitter), ha sido un anónimo -según las redes sociales, un matrimonio sevillano- quien ha depositado exactamente en el mismo lugar de la micción un ramo de flores. Este gesto busca servir como desagravio ante la magnífica talla de Ruiz Gijón y la Virgen del Patrocinio. Un acto bonito y entrañable que, sin embargo, nos invita a reflexionar sobre el rumbo que está tomando Sevilla.

La reacción de los sevillanos a la afrenta inicial y la respuesta posterior de este matrimonio anónimo, encapsulan en cierta medida la tensión entre la tradición y el cambio, entre el respeto y el desdén, y entre la santidad y la profanación. Este incidente, y la reacción a él, han sacado a la luz estas tensiones y han llevado a muchos a reflexionar sobre las formas en que la ciudad está cambiando y cómo esos cambios están afectando a sus tradiciones y a su patrimonio.

En medio de la controversia, la imagen de las flores depositadas en la puerta de la basílica del Cachorro sirve como un recordatorio visual y simbólico de la posibilidad de respeto y reverencia, incluso en medio del caos. Aunque este gesto no puede borrar el incidente inicial, ofrece la esperanza de que el respeto y la reverencia por la tradición y el patrimonio de Sevilla aún tienen un lugar en la ciudad, a pesar de las presiones del cambio y del turismo desenfrenado.

Este incidente, y la reacción posterior, son también un recordatorio de que, sin importar el cambio, hay quienes todavía valoran y respetan el patrimonio de Sevilla y están dispuestos a actuar para protegerlo. Aunque el camino hacia el futuro puede estar lleno de incertidumbre, hay quienes están dispuestos a soportar y luchar por lo que creen que es importante. Esto, en última instancia, es lo que hace que este incidente y la reacción posterior sean tan significativos.