Los registros de febrero pulverizan los récords de calor y suman nueve meses de temperaturas excepcionales

El calentamiento global continúa su curso implacable, con su dinámica inalterada pero cada vez más alarmante. El último informe del Servicio Copernicus confirma que febrero de este año fue el más cálido jamás registrado en la historia de la humanidad. Las temperaturas durante este mes estuvieron 1,77 grados por encima de las normales en relación con el promedio del período preindustrial.

El cambio climático no da tregua. Durante cuatro días consecutivos, las temperaturas superaron en 2 grados la línea roja que marca el avance del calentamiento global. Los datos revelan que el planeta lleva ya nueve meses consecutivos de temperaturas excepcionalmente altas y doce meses superando el umbral de los 1,5 grados. Esta es la racha más cálida y prolongada jamás observada a nivel global.

El impacto de la crisis climática es evidente. En febrero, la temperatura media del aire solía ser de 11,77 grados centígrados. Sin embargo, después de más de un siglo de emisiones descontroladas de gases de efecto invernadero, los termómetros se han disparado. El pasado febrero, la temperatura global promedio se situó en 13,54 grados, casi dos grados más que los valores normales entre 1850 y 1900.

Las temperaturas en Europa han estado hasta tres grados por encima de lo normal para la época. En total, ya son nueve los meses consecutivos que el planeta registra temperaturas excepcionalmente altas. Las zonas más afectadas por este calentamiento son Europa, Siberia, el centro y noroeste de Norteamérica, la mayor parte de Sudamérica, África y en el occidente de Australia.

Este invierno boreal, que incluye los meses de diciembre, enero y febrero, ha sido el segundo más cálido para Europa. En este período se registró una temperatura 0,78 grados por encima de lo normal respecto a la década anterior para el conjunto del hemisferio norte.

El cambio climático también ha afectado seriamente a los océanos. Las altas temperaturas del aire, unidas a las temperaturas excepcionalmente altas de los océanos, han reducido considerablemente la extensión del hielo marino. La extensión del hielo marino Antártico del pasado febrero fue la tercera más baja jamás registrada, situándose hasta un 28% por debajo de los valores normales para la época.

Carlo Buontempo, director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), advierte que estas cifras excepcionales, aunque sorprendentes, no deberían serlo tanto. El clima responde a las concentraciones reales de gases de efecto invernadero en la atmósfera y, a menos que logremos estabilizarlas, continuaremos enfrentándonos a nuevos récords de temperatura mundial y a sus consecuencias.

Los estudios más grandes realizados hasta la fecha coinciden en la necesidad de una reducción drástica de las emisiones para frenar el avance de la crisis climática. La realidad es ineludible: el calentamiento global está aquí y su impacto en nuestro planeta es cada vez más evidente. La necesidad de acción es urgente y la responsabilidad recae en todos nosotros.