El mundo de los negocios y las finanzas siempre está lleno de preguntas intrigantes. Una de las más comunes es ¿quién es el dueño de una empresa? En el caso de las sociedades anónimas, la propiedad se reparte en acciones, que pueden estar en manos de un pequeño número de inversores o, como en el caso de Banc Sabadell, en manos de un gran número de ellos. Esta institución financiera, originalmente del Vallès, tuvo que trasladarse a Alicante tras el referéndum de independencia en 2017, que fue declarado ilegal por el Tribunal Constitucional. En Alicante, Banc Sabadell estableció su sede en las instalaciones de la absorbida Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM).
Hasta el 31 de marzo pasado, Banc Sabadell tenía un total de 205.510 accionistas. De esta cifra, el 52% son institucionales, es decir, inversores cualificados y profesionales, como fondos de inversión, y el 48% restante son accionistas minoritarios, es decir, pequeños ahorradores e inversores. Para que prospere cualquier operación financiera de envergadura, como una adquisición o fusión, la institución tendría que convencer a una buena parte de estos accionistas, algo que el BBVA tuvo que enfrentar en su intento fallido de tomar el control de Banesto en 1987.
Los inversores institucionales son un grupo diverso, muchos de los cuales buscan maximizar sus plusvalías, es decir, obtener el máximo beneficio en comparación con lo que pagaron inicialmente. Entre los accionistas institucionales de Banc Sabadell no hay ninguno que tenga más del 4% de las acciones. No obstante, hay varios inversores de renombre en la lista, como Blackrock con el 3,621% de las acciones, Dimensional Fund Advisors con el 3,011%, Fintech Europe con el 3,10%, el inversor mexicano David Martínez Guzmán con el 3,495%, y Millenium Group con el 2,165%.
La propiedad de las acciones de Banc Sabadell es bastante diversa. Un total de 24 inversores poseen más de 15 millones de acciones cada uno, lo que suma el 46,62% del capital total. Les siguen 38.918 inversores que poseen entre 12.001 y 120.000 acciones, sumando el 23,48% del capital. 136 inversores tienen entre 1.200.001 y 15.000.000 de acciones, sumando el 10,20% del capital. Otros 859 inversores poseen entre 240.001 y 1.200.000 acciones, sumando el 7,14% del capital. Un total de 164.048 accionistas tienen entre uno y 12.000 títulos, que suman el 9,28% del capital. Finalmente, 1.525 inversores tienen entre 120.001 y 240.000 acciones, que representan el 4,65% del capital total.
En el informe de gobierno corporativo de Banc Sabadell se indica que varios miembros del consejo de administración poseen acciones del banco. Estos incluyen al presidente, Josep Oliu, que ha ocupado el cargo desde 1999, y el consejero delegado, César González-Bueno, así como los consejeros María José García Beato y David Vegara, este último responsable de control de riesgos de la entidad. A finales de diciembre, la autocartera en manos del consejo de administración representaba alrededor del 0,6% de las acciones.
La carrera profesional de Oliu ha estado estrechamente vinculada a Banc Sabadell. Entró en la entidad en 1986, tras tres años en el Instituto Nacional de Industria (INI), y en 1990 ascendió a consejero director general, sucediendo a su padre, Joan Oliu Pich. Desde 1999, ha sido presidente con plenos poderes ejecutivos. González-Bueno, que sustituyó a Jaume Guardiola, tomó las riendas del día a día hace más de tres años, mientras que Oliu fue reelegido presidente con un perfil más institucional, aunque con una gran influencia en el consejo.
En comparación con otros bancos, el capital de Banc Sabadell está menos concentrado. En CaixaBank, por ejemplo, la Fundació La Caixa, a través de su brazo inversor Criteria, posee el 30,01% del capital, y el Estado tiene el 16,117%. Blackrock, al igual que en el caso de Banc Sabadell, también tiene una participación en CaixaBank, en este caso del 4,99%.
