La defensa de Rato dice que la causa contra él es "un castillo de naipes" y pide su libre absolución

El caso del exministro Rodrigo Rato, una de las figuras más destacadas en la política financiera española de los últimos años, volvió a la palestra esta semana. En un episodio que podría calificarse como emblemático de los desafíos legales que enfrentan los altos funcionarios, la defensa de Rato, liderada por la abogada María Massó, presentó su informe ante el tribunal en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid. El caso se centra en las acusaciones de un presunto incremento ilícito de su patrimonio durante su tiempo como ministro en el gobierno de José María Aznar.

En un giro argumentativo audaz, Massó calificó el caso contra Rato como un «castillo de naipes«, basado en acusaciones que describió como «contradictorias y absolutamente arbitrarias». En un tono de aparente frustración, Massó insistió en que se había llevado a cabo «un juicio al revés«, en el que se había aplicado, en su opinión, un «principio de culpabilidad«.

Esta afirmación de la abogada defensora parece sugerir que, en lugar del principio legal canónico de ‘inocente hasta que se demuestre lo contrario’, se había aplicado en este caso un principio de ‘culpable hasta que se demuestre lo contrario’. Esto, según Massó, había llevado a una situación en la que la defensa parecía tener que demostrar la inocencia de Rato, en lugar de que la acusación tuviera que demostrar su culpabilidad.

Las acusaciones contra Rato son graves. Se le imputan 11 delitos fiscales, además de acusaciones de blanqueo y corrupción en los negocios. Según Massó, estas acusaciones se basan en «imputaciones de renta inciertas«, «alzamientos de bienes inventados» y un análisis exhaustivo de la documentación incautada por la UCO (Unidad Central Operativa).

Un punto destacado de la defensa de Massó fue su argumento de que Rato no era un residente fiscal en España durante su tiempo como director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Según la abogada, Rato «no puede ser residente en España con arreglo a la normativa española«, lo que implica que no hubo defraudación tributaria en los años 2005, 2006 y 2007.

Además, Massó destacó que Rato se acogió a una amnistía fiscal en 2012, regularizando voluntariamente sus rentas no prescritas de acuerdo con la normativa tributaria en vigor. Esta «regularización», según la defensa, «borra el delito».

El caso de Rato plantea interrogantes sobre la aplicación de la justicia en casos de figuras de alto nivel. La defensa parece estar argumentando que Rato está siendo juzgado de manera desproporcionada y que las acusaciones contra él están basadas en suposiciones y no en hechos sólidos. Sin embargo, la gravedad de las acusaciones -11 delitos fiscales, blanqueo y corrupción en los negocios- apunta a un escrutinio justificado. Por tanto, el resultado de este juicio seguramente será observado cuidadosamente como un barómetro de la equidad de la justicia en casos de corrupción de alto nivel.

Por Daniel