Pesticidas, a pesar de su uso común para mejorar el rendimiento de los cultivos, están emergiendo como una amenaza para la seguridad alimentaria. El uso excesivo de estos productos no solo tiene un impacto directo en los alimentos y en la salud de quienes los consumen, sino que también aumenta los precios de los alimentos y tiene efectos perjudiciales en los suelos, amenazando el futuro de la agricultura en sí misma.
La aplicación de pesticidas normalmente se lleva a cabo mediante aspersión, pero solo la mitad de ellos alcanza su objetivo. El resto termina contaminando el suelo, las aguas subterráneas y superficiales, el agua potable, las aguas residuales y los alimentos mismos. Este hecho subraya la importancia de conocer la cantidad de pesticidas presentes en el agua, el suelo y los alimentos, para evitar la exposición del público a estas sustancias tóxicas a través de la piel, los pulmones o el sistema digestivo.
La detección de pesticidas ha sido hasta ahora un proceso complejo y costoso, lo que hace imposible un control riguroso de todos los alimentos que llegan a nuestras mesas. Las pruebas más utilizadas son las cromatográficas, que separan los componentes de una sustancia y los caracterizan con diferentes colores. A pesar de su eficacia, estas pruebas requieren un pretratamiento específico de las muestras, el uso de equipos costosos, el análisis de los resultados por especialistas y un tiempo de espera prolongado para completar el análisis.
Afortunadamente, un grupo de investigadores brasileños ha desarrollado un innovador dispositivo que puede detectar en minutos si un alimento está contaminado por pesticidas. Este sensor biodegradable puede colocarse directamente sobre la superficie de una fruta o verdura y detectar la presencia de pesticidas en cuestión de minutos. Bautizado como «vestible vegetal», este producto, publicado en la revista Biomaterials Advances, está diseñado para revolucionar la forma en que se mide la cantidad de pesticidas en los alimentos.
Estos sensores electroquímicos ofrecen varias ventajas sobre las pruebas tradicionales: son asequibles, permiten una detección rápida, son pequeños y portátiles, pueden fabricarse a gran escala, son fáciles de usar y pueden detectar una amplia variedad de pesticidas in situ.
Además, este dispositivo es completamente biodegradable. En lugar de utilizar materiales ambientalmente insostenibles y de lenta degradación, como la cerámica o los polímeros plásticos derivados del petróleo, los investigadores han optado por el acetato de celulosa, un material derivado de las plantas que tiene un impacto mínimo en el medio ambiente y se desintegra rápidamente. Dependiendo de las condiciones locales, este dispositivo se desintegra completamente en 340 días o menos.
Este dispositivo tiene un gran potencial para ser útil para las agencias de regulación de productos sanitarios en todo el mundo, así como para los agricultores y los vendedores de productos de kilómetro cero. “Los agricultores pueden usarlo para monitorear los niveles de pesticidas en el campo y asegurarse de aplicar solo la dosis requerida a cada cultivo o parte de una plantación”, explica Paulo Augusto Raymundo-Pereira, último autor del artículo e investigador del Instituto de Física de São Carlos (IFSC-USP). Como resultado, el uso de pesticidas podría disminuir, reduciendo los costes y, en última instancia, los precios para el consumidor.
Para más información, puede consultar el estudio de referencia: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2772950823003990
Para cualquier consulta, puede ponerse en contacto con la sección de Medio Ambiente en: crisisclimatica@prensaiberica.es.
