Melanie Mitchell, una destacada científica estadounidense y catedrática de Complejidad en el Instituto Santa Fe, ha dedicado más de la mitad de su vida al estudio de la inteligencia artificial (IA). Con un doctorado en Informática obtenido en 1990, Mitchell ha publicado numerosos libros y artículos académicos en los que investiga sobre IA, redes neuronales, ciencia cognitiva y sistemas complejos.
Su último libro, titulado Inteligencia Artificial: Guía para seres pensantes, recién ha salido a la venta en España. Durante una reciente videollamada con EL PERIÓDICO, Mitchell discutió varios aspectos de la IA, incluyendo su sorprendente irrupción en forma de ChatGPT. Según Mitchell, cualquier sistema que imita la capacidad del lenguaje humano parece muy inteligente, ya que es la forma en que nos comunicamos y entendemos.
La aparición de ChatGPT, que se puso a disposición del público en un formato fácil de usar, fue muy sorprendente porque no existía nada similar antes. Mitchell atribuye el éxito de la IA a la capacidad de utilizar grandes cantidades de datos y a las nuevas arquitecturas de redes neuronales que se han desarrollado, junto con grandes cantidades de potencia informática.
Mitchell también se refirió a la confusión que a menudo surge entre comprensión y simulación en el contexto de la IA. Esta es una cuestión filosófica que está siendo debatida en la comunidad académica. Según el test de Turing, no se puede determinar si las máquinas piensan porque no hay diferencia entre el pensamiento y su simulación. Sin embargo, muchos expertos no están de acuerdo con esta interpretación y creen que se debe distinguir entre ambos.
En cuanto a los problemas de los modelos de IA, Mitchell señaló que uno de los más conocidos son las ‘alucinaciones’, cuando generan respuestas plausibles pero falsas que pueden confundirse con la realidad. Estos sistemas no están programados para razonar y no comprenden completamente los datos con los que trabajan.
Melanie Mitchell también expresó su preocupación sobre cómo los textos falsos generados por la IA se están convirtiendo en parte del ecosistema informativo de Internet, lo que puede propagar la desinformación a gran escala. Empresas grandes como Microsoft y Google están integrando sistemas de IA que generan información falsa, lo que puede contaminar el ecosistema informativo.
El lema de Mark Zuckerberg, «muévete rápido y rompe cosas», está siendo adoptado por las empresas en el campo de la IA, lo que plantea muchos riesgos. Los sistemas de IA pueden introducir sesgos de raza o género y cada vez se utilizan más para la contratación laboral, en la universidad y en lugares donde los prejuicios pueden ser peligrosos.
El discurso utópico y apocalíptico sobre la IA impulsado por Silicon Valley está exagerando tanto sus oportunidades como sus riesgos. Las predicciones increíblemente optimistas y pesimistas han existido desde los inicios de la IA y están influenciadas por la imaginación de las novelas y películas de ciencia ficción.
La comunidad académica está muy polarizada sobre cuál debe ser la narrativa sobre la IA, lo que dificulta a los legisladores saber a quién creer. La narrativa de que la IA es extremadamente poderosa es buen marketing para las empresas, pero también hay personas genuinamente preocupadas por ello.
La ley que regulará la IA en la Unión Europea es un buen comienzo, pero la tecnología avanza muy rápidamente y la legislación muy lentamente, por lo que será difícil para los legisladores mantenerse al día. Todavía queda mucho por hacer y el proceso de regulación de la IA tendrá que cambiar con la tecnología.
