Imagen de los tractores de agricultores onubenses en la manifestación de este jueves en Sevilla.

El martes 6 de febrero, el silencio matutino de Fondarella (Pla d’Urgell) fue roto por el rugido de los motores de tractores. A las ocho de la mañana, los agricultores de la zona de Lleida se convocaron en un acto de protesta, conduciendo en una lenta marcha hacia la autovía A-2 que se extiende a través del municipio de esta localidad, adyacente a Mollerussa. Este acto de resistencia pacífica es solo una de las muchas protestas que se llevaron a cabo ese día, causando interrupciones en varios puntos de la red viaria catalana. Las protestas duraron hasta bien entrada la noche y se anunció que se repetirían el miércoles 7 de febrero.

Los agricultores, unidos bajo una plataforma transversal conocida como 6F, levantaron su voz en protesta por varias cuestiones. Una de sus principales demandas es el endurecimiento de las condiciones para la importación de alimentos de países extracomunitarios. Según ellos, estos alimentos a menudo se producen sin tener que cumplir con las estrictas regulaciones de la Unión Europea (UE), lo cual consideran una competencia desleal para sus explotaciones.

Además de la concentración en Fondarella, se organizaron movilizaciones en otros lugares, incluyendo Montblanc (Conca de Barberà), donde los tractores se congregaron en la rotonda de las carreteras N-240 y C-14, conocida como la rotonda de la fábrica de Rifacli. Desde allí, los manifestantes se dirigieron hacia la autopista AP-2. También se planificaron protestas en Amposta (Montsià), con la intención de bloquear la AP-7, y en Girona, en el estacionamiento de Fontajau. En Vic, los manifestantes se reunieron en el recinto ferial El Sucre.

En la región del Vallès, los manifestantes se citaron frente a la delegación de la Conselleria d’Acció Climàtica en Granollers (Vallès Oriental), desde donde se dirigieron hacia el sur. En La Perpetuenca de Mollet del Vallès, se unieron a los tractoristas del Vallès Occidental y juntos se dirigieron hacia la C-17. Se esperaba que el corte de la carretera comenzara alrededor de las 11.00 horas y se prolongara hasta las 18.00 horas.

Además, el sindicato Unió de Pagesos ha anunciado que el 13 de febrero llevarán su protesta contra las importaciones extranjeras que esquivan las normativas europeas hasta el puerto de Tarragona, con la intención de bloquear sus accesos desde las 10.00 hasta las 22.00 horas. Los participantes en la acción saldrán en marcha lenta desde diversas localidades tarraconenses como Valls (Alt Camp), El Morell (Tarragonès) y Reus (Baix Camp).

Para el mismo día 13, se han previsto otras movilizaciones en todo el territorio catalán, que contemplan la posibilidad de realizar tractoradas en las principales ciudades catalanas. Los agricultores protestan contra la «grave situación de la payesía catalana ante los costes desmesurados y los efectos de la sequía».

En la provincia de Barcelona, los agricultores se concentrarán en Granollers y en Sant Fruitós del Bages. Prevén cortar la vía C-17 a su paso por Mollet del Vallès a las 12 horas y terminar la interrupción del tráfico alrededor de las 18 horas.

En la provincia de Girona, los agricultores han convocado a los manifestantes a concentrarse en el párking de Fontajau para dirigirse en marcha lenta hacia la delegación del Govern y, después de comer, planean cortar la autopista AP-7 y la nacional A-2.

En la provincia de Lleida, los manifestantes prevén cortar la vía A-2 en Fondarella en ambos sentidos de la marcha desde las 8 horas hasta la medianoche. También han convocado una concentración en Vilaller y marchas lentas en las carreteras N-260 y N-145 desde la Seu d’Urgell.

Finalmente, en la provincia de Tarragona, los agricultores tienen previsto reunirse en las rotondas de Vila-rodona y Montblanc, y cortar la AP-2 y la carretera nacional. También planean bloquear la circulación de la N-420 y la C-12 a su paso por Ribera d’Ebre.

Estas movilizaciones agrícolas en Cataluña son una clara manifestación del creciente descontento entre los agricultores debido a lo que perciben como una competencia desleal y condiciones de trabajo cada vez más difíciles.

Por Daniel