Las ciudades más verdes: clave para un futuro sostenible y saludable
Con casi la mitad de la población europea viviendo en ciudades, cada vez hay más estudios centrados en cómo crear entornos más saludables, sostenibles y, sobre todo, más resilientes ante los impactos climáticos. Resulta entonces imprescindible comprender qué tipo de ciudad es más beneficiosa para sus habitantes y para el planeta. Un estudio reciente liderado por el Instituto ISGlobal ha analizado casi mil ciudades del continente europeo en busca de respuestas a estas preguntas.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista ‘The Lancet Planetary Health’, analizó la configuración de estas ciudades, teniendo en cuenta factores como la compactación, la densidad de población y la presencia de espacios verdes. También se consideraron variables como la huella de carbono de las urbes, los niveles de contaminación atmosférica, el impacto del calor urbano y las tasas de mortalidad de la población. De este análisis se desprende una conclusión clara: las ciudades más verdes, con más espacios verdes y menor densidad de población, son aquellas donde se registra menos tráfico, menos contaminación, menos extremos de calor y menor mortalidad. Helsinki, Rennes, Aarhus y Estocolmo son ejemplos de este tipo de ciudades.
Ciudades compactas: ¿un desafío o una oportunidad?
El estudio también destacó el potencial de las ciudades compactas como Barcelona, Milán, París y Basilea, donde se dan altas densidades de población en espacios relativamente reducidos. Estas ciudades, a pesar de su alta densidad de población, pueden ser saludables y sostenibles gracias a su diseño que facilita la movilidad a corta distancia. Sin embargo, este tipo de metrópolis enfrentan importantes retos, como la alta concentración de tráfico, los elevados niveles de contaminación y la escasez de espacios verdes.
Entonces, ¿cómo podemos hacer que nuestras ciudades sean más sostenibles y saludables? Según Mark Nieuwenhuijsen, responsable del programa de clima y salud Urbana de ISGlobal y autor principal del estudio, no existe una solución única que sea aplicable a todas las ciudades. Sin embargo, cada ciudad puede diseñar una solución ad hoc basada en sus propias características para mejorar la salud, la calidad ambiental y la huella de carbono.
El estudio propone dos líneas de actuación para crear ciudades más sostenibles. Por un lado, sugiere la necesidad de reducir la dependencia del coche y minimizar los niveles de contaminación atmosférica, por ejemplo, a través de la creación de «barrios de bajo tráfico o sin coches». Por otro lado, los expertos recomiendan implementar medidas que faciliten la accesibilidad a pie y las oportunidades de interacción social en los barrios. También se propone la aplicación de «soluciones innovadoras» como las supermanzanas y otras «soluciones basadas en la naturaleza» como la plantación de árboles y la construcción de tejados y fachadas verdes.
El divulgador ambiental Javier Peña, creador de la plataforma ‘Hope towns’, señala que hablar de ciudades sostenibles no es hablar de utopías. Ya existen muchos ejemplos de acciones que están funcionando para amortiguar los efectos de la crisis climática en las ciudades, como la creación de espacios verdes, la promoción de la movilidad sostenible y el fomento de los recursos circulares. A pesar de que no existe una única receta para crear ciudades más sostenibles, sí existe un inventario de soluciones a pequeña y gran escala con un potencial revolucionario.
Finalmente, ¿qué podemos hacer como ciudadanos para aportar a la sostenibilidad de nuestras ciudades? ¿Cómo podemos promover la creación de espacios verdes y la movilidad sostenible en nuestras comunidades? Estas son preguntas que animan a una reflexión adicional y a la acción en pro de un futuro más verde y sostenible.
