Plantación de palma de aceite en Colombia.

La necesidad de una agricultura más sostenible en el mercado global es una preocupación creciente. La Unión Europea (UE) está tomando medidas para garantizar que los productos agrícolas que importa sean cultivados de manera sostenible y estén libres de prácticas nocivas como la deforestación y el uso de pesticidas tóxicos. Sin embargo, un nuevo estudio de los investigadores del Centro Helmholtz de Investigación Ambiental (UFZ) y la Universidad de Rostock, en Alemania, revela que la mayoría de los cultivos importados por la UE, incluyendo la soja, el aceite de palma, el café, el cacao, el azúcar y las avellanas, contribuyen a la degradación ambiental debido a la deforestación y el uso de pesticidas nocivos.

La UE tiene como objetivo minimizar los efectos perjudiciales para el medio ambiente y el clima que resultan de la importación masiva de estos cultivos. Este esfuerzo no es nuevo, pero a menudo no se cumple en la práctica. La nueva estrategia propuesta por los investigadores tiene como objetivo identificar opciones para el comercio sostenible de productos agrícolas. Los investigadores descubrieron que más del 80% de la tierra deforestada para la producción que importa la UE se utiliza para cultivar soja, aceite de palma, cacao y café.

Se ha propuesto un análisis refinado para determinar la relevancia de los productos individuales para la UE y el país de origen, y qué efecto de palanca tienen. El efecto de palanca se refiere a la importancia que tiene la proporción de un producto agrícola importado en la UE para el país de origen en la cadena de valor general o la producción agrícola.

En el Pacto Verde y la Estrategia De la Granja a la Mesa, la Comisión de la UE se ha comprometido a promover la transformación hacia sistemas agrícolas y alimentarios sostenibles en los países exportadores. Además, la UE está comprometida con el principio de Coherencia de Políticas para el Desarrollo (PCD), lo que significa que no solo quiere alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU dentro de las fronteras de la UE, sino también apoyar a los países en desarrollo para implementarlos allí.

El estudio también encontró que la influencia de la UE se centra en unos pocos grupos de países con perfiles de exportación específicos. Estos incluyen a los países del Mercosur, que incluyen a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, debido a que el comercio con estos países, especialmente en soja, representa una gran proporción del valor comercial, la superficie terrestre requerida y la deforestación importada. También se destacaron Malasia, Indonesia y Papúa Nueva Guinea, que se especializan en el cultivo de aceite de palma, así como varios países de África, América Latina y Vietnam, que se especializan en cacao y café.

Para los productos agrícolas de gran relevancia, como la soja y el aceite de palma, que en conjunto representan casi dos tercios de la proporción de deforestación provocada por la UE en los países socios y un tercio de la huella de carbono, se sugiere que la UE debería reducir esta relevancia. Los investigadores proponen regular la demanda, promoviendo una ganadería más sostenible o una dieta baja en carne en la UE.

En conclusión, la UE tiene un papel importante que desempeñar en la promoción de la sostenibilidad en el comercio agrícola global. A través de la implementación de políticas y regulaciones agrícolas más efectivas, la UE puede contribuir significativamente a la protección del medio ambiente y la promoción de la sostenibilidad en los países exportadores. Sin embargo, estos esfuerzos deben ser cuidadosamente equilibrados para evitar la pérdida de influencia en el mercado global, como se ha visto en el caso del comercio de aceite de palma.