Ola de calor temporeros en  LLeida

El sector de la fruta en Catalunya, y en particular el de melocotón y nectarina, se prepara para una temporada de cosecha que prevé ser desafiante. La falta de agua y las altas temperaturas sufridas en las zonas productoras de Girona y Barcelona influirán directamente en la producción de estas frutas, lo que se traducirá en un descenso estimado del 4%.

Manel Simon, el director general de Afrucat, la patronal catalana de la fruta, ha señalado el estrés hídrico que sufrieron los árboles el año pasado como una de las causas que han afectado las primeras estimaciones. A pesar de las circunstancias adversas, el sector afronta la nueva campaña con optimismo, respaldado por la buena calidad y el calibre óptimo que presenta la fruta.

La cosecha de melocotón y nectarina en Catalunya puede alcanzar hasta 384.840 toneladas. Este número, aunque considerable, representa una disminución en comparación con las más de 399.000 toneladas producidas en 2023. Los datos presentados por Afrucat indican que la producción será menor en todas las regiones. Lleida cosechará un 4% menos, Tarragona un 3% menos, Barcelona un 13% menos, y Girona entre un 9% y un 10% menos.

Una de las razones de este descenso, especialmente en las comarcas barcelonesas y gerundenses, es la reconversión que ha habido, con el arranque de melocotoneros y la plantación de manzanos. Además, en Barcelona, donde muchas fincas se encuentran en zonas de secano, los episodios de sequía de la pasada campaña y su continuación este año, han impactado negativamente en las previsiones.

Joan Gòdia, el director general de Empreses Agroalimentàries de la Conselleria d’Acció Climàtica, destacó «la normalidad de esta campaña después de varias temporadas marcadas por inclemencias climatológicas que afectaron al potencial productivo». Con respecto a las variedades, el melocotón plano es el que presenta una caída más pronunciada, del 11%, mientras que la nectarina tiene previsiones muy similares a las del año pasado.

Afrucat estima que, a diferencia de lo ocurrido en 2023, no se teme un solapamiento de cosechas con zonas productoras como las de Murcia, lo cual permitirá una «comercialización ordenada y satisfactoria». Sin embargo, estas son solo las primeras previsiones y habrá que ver cómo se comporta la fruta durante el calor del verano y si se pueden controlar las posibles plagas.

Pese a los retos, los productores muestran su optimismo ante una «normalidad comercial» y la recuperación del sector tras las dos campañas de heladas, en 2021 y en 2022, que redujeron la producción a la mitad. «Hemos recuperado el potencial productivo», concluyó el responsable de Afrucat.

Por último, Gòdia recordó que Acció Climàtica continúa trabajando en la elaboración de un estudio de costes de producción para proporcionar la transparencia necesaria sobre la cadena productiva. Según la Generalitat, los costes de producción antes de su distribución a los centros comerciales es de casi un euro por kilo, una cifra que es sensiblemente superior a los 70 céntimos de hace unos cinco años. Este aumento en los costes de producción es otro desafío al que se enfrenta el sector de la fruta en Catalunya.

Por Daniel