El Gobierno de España ha completado su desembarco en el accionariado de Telefónica y ha cumplido su objetivo de ser el mayor accionista. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), la entidad pública dependiente del Ministerio de Hacienda, ha confirmado haber alcanzado una participación del 10% en las acciones de la compañía. La inversión total para lograr este objetivo ha sido de 2.285 millones de euros. El propósito principal de esta acción es salvaguardar la españolidad y autonomía del grupo de telecomunicaciones y contrarrestar la entrada de Arabia Saudí en el accionariado del grupo español.
Telefónica es una de las principales compañías del país y líder en el sector de las telecomunicaciones. También juega un papel clave en otros ámbitos estratégicos. La empresa es fundamental por sus capacidades industriales y áreas de conocimiento, ya que desarrolla actividades relevantes para la economía y el tejido productivo, incluyendo las relacionadas con la seguridad y la defensa. La participación de SEPI aporta una mayor estabilidad accionarial a la compañía y contribuye a la protección de sus capacidades estratégicas.
SEPI ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que ahora posee más de 567 millones de acciones de la compañía de telecomunicaciones, por las que ha pagado un precio medio de 4,0295 euros por acción. Esto implica una inversión total de casi 2.285 millones de euros. La operación se ha llevado a cabo minimizando el impacto en la cotización y cumpliendo con las comunicaciones de participaciones significativas establecidas en la normativa de los mercados donde opera. Sin embargo, la escalada del Gobierno en el accionariado de la teleco ha provocado que la cotización se dispare en torno a un 20% desde el anuncio de la vuelta del Estado al capital de la compañía.
El Consejo de Ministros aprobó en diciembre un movimiento de calado y autorizó a SEPI comprar una participación del 10% de la compañía para blindar una empresa que considera estratégica por su vinculación con la seguridad nacional y la defensa. Esto confirma el regreso del Estado al accionariado de la teleco un cuarto de siglo después de su privatización total. Fue la respuesta del Gobierno a la entrada de Arabia Saudí en Telefónica y su intención de convertirse en el mayor accionista del grupo con un 9,9%, anunciada el pasado septiembre.
La reducción de capital ejecutada por Telefónica para mejorar la retribución que reciben sus accionistas puede provocar nuevos movimientos en su ya particularmente agitado escenario accionarial. La compañía ha amortizado y eliminado casi 80,3 millones de acciones, lo que aumenta de manera automática el porcentaje de capital que controlan sus accionistas.
Saudi Telecom (STC), la teleco controlada por el Estado saudí, anunció a principios de septiembre la compra de una participación directa del 4,9% de las acciones de Telefónica y de otro 5% adicional de manera indirecta mediante derivados financieros, por un total de unos 2.100 millones de euros. Con la reducción de capital realizada por la teleco española, estas participaciones han crecido. Arabia Saudí actualmente, entre participaciones directas e indirectas, maneja más de un 10% del capital de Telefónica.
El Gobierno ya ha entrado en el consejo de administración de Telefónica. El consejo de la teleco aprobó el nombramiento como consejero en representación de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales de Carlos Ocaña Orbis, un economista cercano al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Ahora, el Gobierno se abre a solicitar un segundo asiento en el órgano de gobierno de la teleco una vez alcanzado su objetivo de controlar el 10% del grupo.
Para dar entrada al economista afín a Sánchez como representante en el consejo de SEPI y no tener que alterar el número de consejeros, uno de los consejeros independientes dejó su puesto. Con la remodelación exprés que se prepara, el consejo de Telefónica pasará de 10 a 9 consejeros independientes, y tendrá también dos consejeros ejecutivos, tres consejeros dominicales y un consejero externo.
