El mundo se está volviendo cada vez más urbano, y con ello viene la necesidad de encontrar formas creativas de incorporar la naturaleza en las ciudades. Una empresa sevillana, Terapia Urbana, ha surgido como una solución innovadora para este problema con su concepto de jardines verticales en edificios.
Fernando Hidalgo, uno de los cofundadores de Terapia Urbana, describe cómo la empresa comenzó en un tiempo en el que hablar de jardines verticales era como predicar en el desierto. Sin embargo, con un creciente mandato desde instituciones internacionales para intensificar la regeneración ambiental de las ciudades, la empresa ha logrado avanzar poco a poco. Ya presente en 25 países en su mayoría europeos, pero también en otros continentes como Australia y Canadá, Terapia Urbana está lista para escalar su generación de ingresos aún más.
Terapia Urbana es un equipo de siete profesionales, incluyendo a su delegado comercial recién nombrado en el Reino Unido, el país donde tienen más clientes. Sus modelos patentados de ajardinamiento y naturación para fachadas o interiores son fabricados por empresas sevillanas y están instalados en oficinas o tiendas de multinacionales como Facebook, Salesforce, Asics, Radisson, Amazon, Porsche, Jaguar Land Rover, entre otras.
Los diseños de Terapia Urbana están basados en un sistema constructivo de fachada ventilada que ellos llaman semihidropónico. Utilizan plantas arbustivas o tapizantes de porte bajo o medio que no tienen un sistema radicular muy agresivo. Cada modelo básico tiene la capacidad para 36 o 49 plantas que se cultivan con tierra vegetal en un plano muy delgado.
La gama de plantas a utilizar varía en función de la tipología del proyecto, del clima de la zona, y de las condiciones de soleamiento o iluminación. Algunas de las especies que se pueden incluir son helecho, romero, tulbaghia, crotón, filodendro, cintas, y otras que se adaptan a disponerse en un sistema radicular confinado.
El camino para llegar a donde están hoy no ha sido fácil. La génesis de Terapia Urbana comenzó con los primeros pasos de Iván Gaviño y Fernando Hidalgo para fundar un estudio de arquitectura. A lo largo de los años, tuvieron que aprender a entender cómo estructurar su empresa y participaron en varios concursos de emprendimiento.
A pesar de los obstáculos, como el bloqueo judicial y político de Invercaria, una sociedad de financiación de capital riesgo de la Junta de Andalucía, Terapia Urbana ha logrado mantenerse a flote y prosperar.
Una de las claves de su éxito fue su estrategia de internacionalización, que se inició en 2012 con la ayuda de la agencia andaluza Extenda. Esta estrategia les permitió establecer relaciones con empresas como la británica Scotscape, que les ayudó a comercializar su solución técnica, estandarizar la producción y tecnificar la instalación constructiva.
Además de su belleza estética, los jardines verticales ofrecen numerosos beneficios. Aportan oxígeno, crean zonas verdes que apoyan el desarrollo de la biodiversidad en los entornos urbanos, mejoran la absorción de gases de efecto invernadero y aprovechan espacios que de otro modo no se podrían utilizar. Todo esto se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por Naciones Unidas.
Por último, pero no menos importante, los jardines verticales satisfacen la necesidad biofílica del ser humano: el anhelo físico y mental de estar en contacto con la naturaleza. Esta conexión con la naturaleza se refleja positivamente en los niveles de dopamina, serotonina y oxitocina, lo que mejora el rendimiento en el lugar de trabajo.
Los principales clientes de Terapia Urbana son oficinas, hoteles, centros comerciales y conjuntos residenciales. A pesar de la creciente demanda de jardines verticales de plástico, la empresa se niega a ceder a esta tendencia ya que no está alineada con sus criterios y valores. En cambio, se centran en desarrollar un número reducido de productos de alta calidad y en crecer como una empresa súper especializada.
