Un japonés sigue la evolución de la Bolsa de Tokio.

En un notable giro de eventos, la sesión bursátil del 19 de marzo de 2024 registró un incremento del 0,99%, una subida respaldada principalmente por los bancos e Inditex. El Ibex alcanzó los 10.701,40 puntos, el nivel más alto desde agosto de 2017. En esta jornada, Acciona se llevó la peor parte con una caída del 2,13%, mientras que Grifols lideró las ganancias con un alza del 3,42%.

El protagonista de la jornada fue, sin embargo, el mercado japonés. Después de 17 años, Japón anunció una subida de los tipos de interés, una decisión que rompe con la tendencia de mantenerse al margen marcada por los bancos centrales de Occidente. Esta medida novedosa ha generado incertidumbre sobre si provocará un incentivo para seguir la trayectoria de aumentos para la Reserva Federal de EE.UU (Fed) o el Banco Central Europeo (BCE). A pesar de esta subida, la mayoría de los analistas sostienen la tesis de una bajada de tipos en junio.

Esta subida de tipos en Japón marca el final de una era de ‘política monetaria no convencional’ que se había implementado con el objetivo de sacar a la economía japonesa de décadas de deflación o baja inflación y estancamiento de la actividad. Además de la subida de los tipos, el Banco de Japón también anunció que eliminará su límite sobre los rendimientos de los bonos gubernamentales a 10 años y que dejará de comprar fondos de acciones negociados en bolsa y fideicomisos de inversión inmobiliaria.

La subida de los salarios en Japón ha sido uno de los factores que ha llevado a esta subida de tipos. Algunos sindicatos han reconocido que en los últimos meses se ha producido el aumento salarial más sustancial en más de tres décadas. La previsión de alzas de precios ha motivado la subida de tipos y el fin de las tasas de interés negativas después de ocho años.

Según Ben Powell, estratega jefe de inversión en Asia-Pacífico para el BlackRock Investment Institute, «el contexto macroeconómico en Japón sigue siendo propicio para el riesgo, sobreponderándose en acciones japonesas incluso después de sus recientes y saludables ganancias y sigue infraponderádose en bonos del Gobierno japonés». La mayoría de los expertos señalan al Yen como el gran beneficiado del cambio en la política económica japonesa. Existe un cierto consenso en que la inflación subyacente se mantendrá cómodamente por encima del objetivo del Banco de Japón, en el 3,5% interanual, con una cotización del yen de 147 yenes por dólar estadounidense, aunque con tendencia al equilibrio de 100 dólares por yen.

Cabe recordar que el análisis de la evolución de la bolsa a corto plazo debe ser holístico, global, crítico y multidisciplinar. Los múltiples factores que influyen en la renta variable configuran lo que los expertos definen como tendencia previsible, en continuo cambio. Aunque se pueden formular predicciones basadas en datos y tendencias, siempre se deben considerar como opiniones y no como hechos establecidos.

Por Daniel