Clientes en un supermercado.

El sector pesquero lleva años en una lucha continua contra el auge de los falsos productos del mar, es decir, productos procesados de origen vegetal que imitan el aspecto, color y sabor de una multitud de pescados y mariscos. Estas imitaciones siguen proliferando en los supermercados europeos, generando cierta confusión entre los consumidores.

Varias organizaciones del gremio han formulado sus propias recomendaciones basadas en estudios de impacto para demostrar que el etiquetado de estos productos es, en muchos casos, confuso para los consumidores. Uno de estos informes es el ‘Plant-Based Alternative Foods and Beverages 2023’, elaborado por la consultora especializada NielsenIQ para la Asociación de la Industria Alimentaria en Norteamérica.

La presidenta del Consejo Consultivo de Mercados (MAC) y directora general de Conxemar, Yobana Bermúdez, presentó el informe en el marco de los Veintisiete. Las conclusiones del informe revelan que el 54% de los consumidores reconocen tener dificultades para diferenciar los procesados de origen vegetal en los supermercados, mientras que el 58% admite invertir algo o mucho tiempo en entender sus referencias.

En diciembre, Clara Aguilera, diputada en el Parlamento Europeo por el Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, preguntó a la Comisión Europea si había analizado el problema y consideraba necesario legislar en esta materia. La respuesta llegó de la comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakides, quien afirmó que ya existe una norma que sienta las bases para garantizar un alto nivel de protección de los consumidores en relación con la información alimentaria.

Kyriakides se refiere al ‘Reglamento 1169/2011’, que exige, entre otras cosas, la indicación en las etiquetas de los alimentos de la lista de ingredientes y la declaración nutricional. Sin embargo, la comisaria subraya que corresponde a los estados miembros hacer cumplir esta norma, en particular para garantizar que los consumidores de la Unión Europea “no estén expuestos a información alimentaria engañosa”.

El sector pesquero, sin embargo, no está convencido. El pasado año, el MAC solicitó a los Veintisiete que encargasen un estudio independiente sobre el desarrollo de los falsos productos del mar. El estudio debería analizar el mercado y el potencial de crecimiento de estos productos, así como investigar las prácticas de etiquetado, especialmente las que podrían llevar a engaño a los consumidores.

Además, el MAC instó a investigar el impacto en la salud del reemplazo de los productos de la pesca y acuicultura por estas imitaciones, que se esconden bajo nombres como ‘Kalamarz free fish’ o ‘Crispy chili shrimpz’. La asociación Conxemar también se pronunció en este sentido, resaltando la importancia de confeccionar una regulación específica para este tipo de productos.

“El sector ha detectado la aparición de nuevas imitaciones de productos del mar en las que el etiquetado es cada vez más confuso para el consumidor. Se están utilizando, por ejemplo, imágenes o pictogramas que hacen referencia expresa al mar y a determinados productos pesqueros, sin que ninguno de sus ingredientes sea de origen marino”, indicaba su presidente, Eloy García.

Recientemente, después de que se diese traslado de la respuesta de Stella Kyriakides, Conxemar remitió una nota a los medios firmada por más de una decena de entidades del sector. En ella se informaba de una reunión entre los representantes de la cadena de valor de productos del mar y el director general de Consumo, Daniel Arribas.

Las organizaciones del gremio demandaron a la autoridad competente que vigile que el etiquetado de los procesados de origen vegetal cumpla con la normativa vigente. Además, enfatizaron en la necesidad de que se “redoblen” los esfuerzos para ello, por lo que la batalla del sector pesquero contra los falsos productos del mar continúa en pleno auge.

Por Daniel