En un movimiento inesperado y casi relámpago, el gigante industrial colombiano, Grupo Trinity, ha logrado concretar su desembarco en España después de seis años de sondeos y análisis de oportunidades. Con una operación que demoró sólo cuatro meses, Trinity llegó a un acuerdo con el Grupo Dia para adquirir el control de Clarel, su cadena de perfumerías y droguerías que cuenta con más de 1.000 tiendas en España y tres centros logísticos.
El acuerdo llegó tras la ruptura del pacto que Dia tenía con C2 Private Equity a finales de julio debido a incumplimientos de condiciones acordadas. En ese momento, los bancos de inversión comenzaron a ofrecer la cadena a Trinity. En agosto, el grupo colombiano hizo una oferta no vinculante y, a principios de diciembre, ambas partes anunciaron con entusiasmo la operación, aún pendiente de las autorizaciones de las autoridades españolas. Omar González, presidente de Trinity, anticipa que el proceso de autorización se completará en abril.
El costo de la adquisición por parte de Trinity es una compleja obra de orfebrería financiera. La empresa pagará un mínimo de 11,5 millones de euros este año y un máximo adicional de otros 15 millones en 2029. Además, se comprometerá a pagar una deuda escalonada de otros 18,7 millones en tres pagos en los próximos seis años, haciendo que el costo máximo que asumirá Trinity sea de 42,2 millones, condicionado a una serie de hitos financieros y de negocio. Este monto es considerablemente inferior a los 60 millones pactados para la fallida venta a C2.
Según González, la estrategia implica pagar con los instrumentos financieros idóneos, en el momento justo y en la cantidad correcta. Parte de la operación se financiará mediante un apalancamiento directamente pactado con Dia.
En cuanto a los planes de Trinity para Clarel, no se espera una revolución. La firma colombiana, que se estrena en el negocio de la distribución, garantiza la continuidad del equipo directivo y de los cerca de 3.200 empleados de Clarel. Trinity se tomará un tiempo para conocer el sector y el funcionamiento de la compañía antes de darle un nuevo impulso. Su intención es aprender y entender el negocio antes de lanzar a finales de este año un nuevo plan estratégico para el periodo 2025-2027.
Dicho plan implicará una reordenación de las 1.000 tiendas de la cadena, con el cierre de algunas, la apertura de otras y la reubicación de algunas para encontrar mejores localizaciones. Además, Trinity planea dar un impulso decidido a la venta online y utilizar herramientas de big data e inteligencia artificial para perfilar mejor a la clientela.
Trinity anticipa que Clarel cerró el año pasado con cifras crecientes, con unas ventas de unos 340 millones de euros y un resultado bruto de explotación (ebitda) de 10 millones. Se espera que estos ingresos se mantengan estables este año, aunque la rentabilidad podría verse afectada por el plan de inversiones en reformas que Clarel pretende desarrollar para implantar un nuevo concepto de tienda de manera progresiva.
La compra de Clarel constituye el primer paso de Trinity en el mercado español y, durante los próximos 12 o 24 meses, su foco estará únicamente en Clarel. Sin embargo, la compañía está abierta a escuchar más oportunidades y, una vez consolidada su posición, participará en nuevas conversaciones.
Hasta ahora, Trinity concentraba casi enteramente su actividad en Colombia, con una presencia incipiente en Costa Rica y Canadá. Con la adquisición de Clarel, España pasará a representar directamente cerca de un tercio de los ingresos de la corporación. La pretensión es que el peso de España en los ingresos de Trinity no deje de crecer y, de hecho, se espera que represente no menos del 50% de su facturación en un plazo de tres años.
