Impacto de las plataformas en la compra de billetes
Las plataformas independientes de venta de billetes de tren calculan que su actividad genera un ahorro de entre 40 y 50 millones de euros anuales para los usuarios de alta velocidad en España. Según estas compañías, los comparadores hacen más visible la competencia entre operadores y facilitan que los viajeros encuentren mejores alternativas.
En el caso de Trainline, sus clientes ahorrarían una media de 7,48 euros por billete al poder revisar precios y horarios en una única búsqueda.
Estas estimaciones forman parte del estudio El viajero que decide, elaborado por Misura Economics por encargo de Trainline y presentado este martes. El informe analiza uno de los efectos de la liberalización ferroviaria: además de competir Renfe, Ouigo e Iryo por captar pasajeros, también compiten las plataformas desde las que se contratan los viajes.
Ahorro en precios y tiempo de búsqueda
El informe atribuye a la mayor exposición a la competencia una reducción media de 1,44 euros en el precio de los billetes. Extrapolado al conjunto del mercado español de alta velocidad, este efecto representaría entre 40 y 50 millones de euros de ahorro cada año.
A esta cantidad se añadiría el beneficio directo de utilizar comparadores. Trainline sostiene que sus usuarios pagan, de media, 7,48 euros menos por operación al evaluar más opciones antes de decidirse. Esta diferencia supondría entre 18 y 23 millones de euros anuales.
El estudio identifica dos comportamientos diferenciados al adquirir un billete. Solo el 19% de los usuarios de Trainline compra la primera opción disponible sin comparar, frente al 50% entre quienes no utilizan este tipo de plataformas.
La ventaja, de acuerdo con Misura Economics, no se limita al precio. Los clientes de Trainline emplearían alrededor de tres minutos menos por compra, un 15% menos de tiempo. En términos agregados, este ahorro superaría las 180.000 horas anuales, con un valor económico estimado de entre tres y cuatro millones de euros.
El valor atribuido a la comodidad y la información
La investigación también cuantifica aspectos como evitar la consulta de múltiples webs, acceder a información más organizada o gestionar con mayor facilidad incidencias tras la compra. Este concepto, denominado «bienestar medible», se sitúa en 23,75 euros por billete y superaría los 90 millones de euros en 2025.
La mayor parte de ese valor procede del tiempo ahorrado en las búsquedas, al que los encuestados asignan 13,7 euros por billete. La facilidad de uso aportaría otros 5,1 euros; la gestión posterior a la compra, cuatro euros; y la claridad de la información, 0,9 euros.
Según el documento, las plataformas también influyen en los hábitos de viaje. Sus usuarios utilizarían el tren un 50% más que el conjunto de viajeros de alta velocidad, recurrirían a un 50% más de operadores y reservarían con un 38% más de antelación.
Más demanda de servicios digitales
Los viajeros encuestados reclaman una mayor oferta de funcionalidades digitales. Ocho de cada diez quieren recibir avisos en tiempo real sobre incidencias y que las compensaciones se identifiquen automáticamente. Además, el 73% pide más facilidades para cambiar de tren y el 68% considera positiva la incorporación de un asistente de viaje basado en inteligencia artificial.
Las conclusiones coinciden con la posición de Trainline, que reclama normas que simplifiquen el acceso de las plataformas independientes a la venta ferroviaria. La empresa señala especialmente el desarrollo del artículo 92 de la Ley de Movilidad Sostenible, que, a su juicio, debe precisar las condiciones de competencia para estos intermediarios.
El trabajo constituye la segunda parte de un proyecto iniciado en 2024. En su primera entrega, elaborada por Charles River Associates también por encargo de Trainline, se calculó que las plataformas independientes habían contribuido a generar un millón de viajes adicionales. El informe indicó asimismo que el 18% de esos desplazamientos no se habría producido sin la existencia de estas plataformas.
Bruselas plantea abrir la comercialización ferroviaria
El debate sobre la venta de billetes no se limita al mercado español. La Comisión Europea prepara modificaciones para simplificar la compra de viajes ferroviarios, especialmente en trayectos internacionales o que combinan servicios de distintas empresas.
Bruselas entiende que la digitalización de la comercialización ferroviaria se ha quedado por detrás de otros sectores. Su análisis apunta a las antiguas compañías nacionales, entre ellas Renfe, Deutsche Bahn y SNCF, que mantienen una parte relevante de la oferta en sus mercados y controlan también algunos de los principales canales de venta.
La Comisión considera que esta doble posición puede dificultar la entrada de nuevos operadores y plataformas independientes, además de reducir la transparencia para los pasajeros.
Como respuesta, propone que las compañías ferroviarias que alcancen al menos un 50% de cuota de mercado nacional abran sus sistemas digitales de venta a otros operadores y distribuidores que quieran comercializar sus billetes.
El objetivo es que las plataformas externas puedan presentar una visión más completa del mercado, evitando que los viajeros tengan que consultar distintas páginas para saber qué tren sale antes, cuál tiene menor precio o qué compañía se ajusta mejor a sus necesidades.
Bruselas también plantea que los horarios y los billetes estén disponibles con mayor antelación. Una vez adjudicada la capacidad ferroviaria de un servicio, pretende que las plazas salgan a la venta rápidamente y en condiciones similares tanto en los canales de la operadora como en los de terceros.
Derechos de los pasajeros y billetes intermodales
El paquete de medidas va más allá de la comercialización. La Comisión Europea propone reforzar los derechos de los pasajeros que enlazan varios trenes y pierden una conexión por un retraso, incluso cuando el desplazamiento se haya contratado mediante más de un contrato de transporte.
Asimismo, busca impulsar los billetes intermodales, que combinan el tren con otros medios de transporte. El propósito es facilitar los desplazamientos por Europa sin utilizar el avión y reducir las dificultades que aún complican la compra de viajes internacionales en ferrocarril.

