El año 2022 abre con una excelente noticia para los propietarios de viviendas que deseen realizar reformas asociadas a la eficiencia energética. El Gobierno ha aprobado una prórroga de las deducciones fiscales por la realización de obras destinadas a reducir el consumo de energía en los edificios. Estas deducciones, que estaban previstas para finalizar el pasado 31 de diciembre, estarán disponibles hasta finales de 2024.
Esta medida tiene como objetivo principal incentivar a los propietarios a realizar reformas en sus viviendas que ayuden a disminuir el consumo de energía primaria, proporcionando a cambio un alivio fiscal en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). La intención es que, a través de este mecanismo, se pueda acceder a un ahorro fiscal significativo.
El Gobierno planea impulsar más de medio millón de actuaciones hasta la primavera de 2026 para mejorar la eficiencia del parque inmobiliario español y acercar la actividad rehabilitadora al nivel de los países cercanos. Con el fin de cumplir este objetivo, se ha destinado un presupuesto de 450 millones de euros para la implementación de estas deducciones fiscales, las cuales entrarán en vigor este mismo año.
Las deducciones fiscales por obras de mejora de la eficiencia energética de la vivienda varían entre el 20% y el 60%, en función del tipo de inmueble y la reducción de consumo obtenida tras la reforma.
Aquellos propietarios que realicen obras antes de que termine el 2024 podrán aplicar una deducción del 20% sobre las cantidades invertidas. Esta deducción tiene una base máxima anual de 5.000 euros y solo se aplicará a aquellos trabajos que consigan reducir en un mínimo del 7% la demanda de calefacción y refrigeración. Esta bonificación está destinada únicamente a hogares, ya sean viviendas habituales o alquiladas.
En el caso de obras que tengan como objetivo mejorar el consumo de energía primaria no renovable de la vivienda, se podrá aplicar una deducción del 40% sobre el total invertido. La base máxima anual para esta deducción es de 7.500 euros. Para acceder a este beneficio, el consumo de energía primaria no renovable debe reducirse al menos en un 30%, aunque también se aceptará que la vivienda alcance una clase energética de A o B.
Finalmente, existe una deducción del 60% para aquellos propietarios de viviendas situadas en edificios de uso mayoritariamente residencial que hayan llevado a cabo obras de rehabilitación energética. Los beneficiarios podrán deducirse el 60% de las cantidades satisfechas durante el período, con un máximo de 15.000 euros. Para poder acceder a esta deducción, será necesario acreditar una reducción del consumo de energía primaria no renovable de un 30% como mínimo.
En resumen, esta iniciativa del Gobierno busca incentivar la realización de obras que contribuyan a mejorar la eficiencia energética de las viviendas, ofreciendo importantes deducciones fiscales a los propietarios. Con este esfuerzo, se espera impulsar la actividad rehabilitadora en el país y acercarla al nivel de los países más avanzados en esta materia, contribuyendo así a la lucha contra el cambio climático.
