El cambio climático es una amenaza global que necesita soluciones globales. Según un informe publicado el lunes 29 de mayo, una de esas soluciones podría ser la aplicación de un impuesto sobre la extracción de combustibles fósiles en los países más ricos del mundo. Este impuesto podría generar una recaudación total de 720.000 millones de dólares (aproximadamente 670.000 millones de euros) en 2030.
El informe, denominado ‘Impuesto sobre los daños climáticos’, ha sido respaldado por más de 100 organizaciones climáticas, entre las que se encuentran Greenpeace y Power Shift Africa. La propuesta esencial de esta guía es la introducción de una tarifa por tonelada de dióxido de carbono emitida a partir de la extracción doméstica de carbón, petróleo y gas natural.
Los ingresos generados por este impuesto podrían tener un destino muy específico. La mayoría de estos fondos podría ser dirigida a los territorios que sufran las consecuencias más graves del cambio climático. Alrededor del 20% de esta recaudación podría destinarse a apoyar la transición energética en los países que recaudan estos impuestos.
Además, el informe sugiere que la implementación de este impuesto podría acelerar el fin de los combustibles fósiles, al aumentar su costo de producción. Este impuesto sería especialmente eficaz si se incrementa anualmente.
El plan del ‘Impuesto sobre los daños climáticos’ propone su aplicación a todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Estos países tendrían que pagar cinco dólares (alrededor de 4,70 euros) por tonelada de CO₂ a partir de 2024, incrementándose cada año hasta 2030 en cinco dólares adicionales.
En caso de seguir este programa, la recaudación sería 1.300 veces mayor que el costo de reparación de los daños causados por el ciclón Freddy, que obligó a desplazarse a más de medio millón de personas en el sur de África en 2023.
De acuerdo con el estudio, tan solo con aplicar este impuesto de manera progresiva en los países del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido), se podrían alcanzar los 540.000 millones de dólares (poco más de 500.000 millones de euros) para 2030.
David Hillman, coautor del informe y director de la organización Stamp Out Poverty, señaló que este estudio demuestra que la financiación para los daños climáticos se puede lograr. Según Hillman, no hacerlo sería «imperdonable».
«El plan ‘Impuesto sobre los daños climáticos’ prueba que los países más ricos y poderosos económicamente, los cuales tienen la mayor responsabilidad del cambio climático, no necesitan mirar más allá de sus industrias de combustibles fósiles para recaudar decenas de miles de millones al año mediante impuestos más estrictos«, concluyó Hillman.
